Bendición abundande

Cuando Dios decide abrirnos puertas, no hay nadie que las pueda cerrar. Cuando Dios decide enderezar caminos, no hay nadie que los pueda torcer.
Mantengamos nuestra fé, confianza y la esperanza puesta en Dios, convencidos que todo saldrá bien. Ese en nuestro trabajo diario mantenernos en comunión con Él, creyendo en sus promesas.
Es, pues, la fé la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11: 1.