Confía

Hoy me he levantado muy temprano no he podido dormir, mi esposo duerme plácidamente, abro mi biblia porque sé que es la mejor manera de encontrarme con mi Dios y me encuentro con este versículo que ha dado la clave quizá para como me siento hoy.  “¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!” Salmos 43:5.

Cuando tenemos un contratiempo doméstico depositamos nuestra confianza en la persona que contratamos para que nos libere de él.

Llamamos por teléfono con prontitud porque la necesitamos Recuerdo cuando vivía en México en cierta ocasión se me descompuso el teléfono de casa algo tan importante para poder comunicarnos en nuestro tiempo. En seguida llame a la compañía de teléfono para que vinieran a arreglarlo y así poder usarlo. Cuando llegaron me sentí muy confiada sabiendo que pronto todo se arreglaría y así fue y me sentí más tranquila sabiendo que podría comunicarme con mis seres queridos.

Y como sucede en las situaciones cotidianas de nuestra vida que tenemos la seguridad que se resolverán entonces yo me pregunto ¿por qué se nos hace tan difícil a veces depositar nuestra confianza en Dios, que no nos cobra nada por liberarnos de nuestras preocupaciones y cuya eficacia es 100% segura?

Cuando tenemos un problema de electricidad en nuestra casa llamamos a un electricista; no tratamos de reparar el desperfecto nosotros mismos, ni tampoco nos ponemos a estorbarle al electricista cuando está trabajando, indicándole lo que debe hacer.

Sin embargo, ¡muchas veces hacemos esto con Dios! Cuando estamos en una situación difícil, le pedimos ayuda, pero al mismo tiempo, tratamos de solucionar nosotros mismos el problema o le decimos lo que debe hacer para ayudarnos. ¡Somos estorbosos, desconfiados y desesperados! Él quiere que permanezcamos tranquilos mientras Él se encarga de todo y esto quiere decir que tenemos que hacer nuestra parte, que es orar y dejar que El haga la suya.

Así como cuando necesitamos la ayuda de un electricista, nuestra parte es llamarle, explicarle el problema y dejarle hacer su parte tranquilo, es decir, su trabajo, así debemos hacer con Dios, ¿por qué nos cuesta tanto?

Aprender a descansar en Dios es una bendición muy grande, no te niegues esa bendición preocupándote, desesperándote y tratando de resolverlo todo por tus propias fuerzas.  Cuando vas al médico, le estás confiando tu salud y esperas mejorar con lo que te receta. Cuando se te descompone el auto, lo llevas al mecánico y confías en que te lo va a dejar bien. Cuando a tu ordenador le entra un virus, se la confías a un técnico para que te la formatee, etc.

Cada vez que entregas algo tuyo a otra persona para que lo repare, estás confiando en esa persona, a pesar de que por ser un ser humano puede equivocarse, ¡cuánto más has de confiar en el Todopoderoso que no se equivoca nunca!

Entrégale tus afanes a Dios, Él sabe qué hacer y cuándo hacerlo, si confías en que esto es verdad, entonces

¿Por qué preocuparse?

Linda Rumrrill

Acerca Del Autor

Linda Rumrril

Hija de Dios, esposa, maestra y escritora. A través de este blog, deseo compartir contigo mi experiencia vivida cada día tomada de la mano de Jesús.