MIÉRCOLES 10 DE ABRIL
ASISTENCIA A LA COMUNIDAD

La iglesia cristiana primitiva crecía no solo porque sus miembros predicaban el evangelio, sino porque lo vivían. Los creyentes imitaban el ministerio de Cristo, que “recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia de la gente” (Mat. 4:23). Jesús se preocupaba, se interesaba profundamente por la gente, y lo mismo hacía la iglesia del Nuevo Testamento. Fue este amor abnegado y el compromiso de satisfacer las necesidades humanas, combinados con la difusión de las buenas nuevas del evangelio con el poder del Espíritu Santo, lo que tuvo tanto impacto en el mundo en los primeros siglos de la iglesia cristiana.

Lee Hechos 2:44 al 47; 3:6 al 9; y 6:1 al 7. Aunque las circunstancias varían, ¿qué principios podemos aprender de estos pasajes sobre el cristianismo auténtico?

Estos creyentes del Nuevo Testamento siguieron el modelo de Cristo, a quien, como expresó Pedro, “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder, y […] pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hech. 10:38). La iglesia de Cristo era su cuerpo en la Tierra, y también en estos primeros siglos expresó el amor abnegado de Cristo y su preocupación por la humanidad herida y quebrantada. Estos creyentes eran ejemplos vivos de la compasión de Cristo.

En el gran conflicto que asola al universo, el diablo quiere desfigurar la imagen de Dios en la humanidad, mientras que el propósito es restaurarla. Esto incluye la restauración física, mental, emocional y espiritual.

En Juan 10:10, Jesús revela su plan para cada uno de nosotros: “El ladrón no viene sino a hurtar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Él anhela que estemos físicamente sanos, mentalmente alerta, emocionalmente estables y espiritualmente enteros.

Esto es especialmente cierto a la luz de la promesa de su segunda venida. Este mundo enfrenta una enorme crisis. Las mismas predicciones de Jesús en Mateo 24 y Lucas 21 anticipan condiciones catastróficas en la Tierra antes de su venida. Cuando Cristo nos toca con su gracia sanadora, anhelamos alcanzar a otros con el amor de Cristo para que puedan ser sanados. Jesús nos envía a un mundo quebrantado como embajadores de Cristo para tocar a otros con su amor. El cristianismo del Nuevo Testamento se caracterizó por el amor de los cristianos entre sí y por sus comunidades.

Para analizar: ¿Qué función cumple la iglesia en la cooperación con Cristo para demostrar que las acusaciones de Satanás son falsas?

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Gustavo Perez
Desde: Málaga, España
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