JUEVES 12 DE MAYO
LOT EN SODOMA

Lee Génesis 18:16 a 19:29. ¿Cómo afecta el ministerio profético de Abraham a su responsabilidad para con Lot?

Dios acaba de reconfirmar a Abraham la promesa de un hijo. Sin embargo, en vez de disfrutar de la buena noticia, introduce a Dios en una discusión apasionada sobre el destino de Lot en Sodoma. Abraham no es solo un profeta a quien Dios revela su voluntad; también es un profeta que intercede a favor de los malvados. La frase hebrea “estaba aún delante de Jehová” (Gén. 18:22) es una expresión idiomática que significa orar.

De hecho, Abraham desafía a Dios y negocia con él para salvar a Sodoma, donde reside su sobrino. Luego de descontar de cincuenta a diez, Dios responde que habría salvado al pueblo de Sodoma si solo diez sodomitas hubieran sido justos.

Por supuesto, al leer la historia de lo que sucedió cuando los dos ángeles fueron a Lot para advertirle de lo que vendría (Gén. 19:1-10), podemos ver cuán enferma y malvada se había vuelto la gente. Verdaderamente era un lugar perverso, al igual que muchas de las naciones circundantes; una de las razones por las que, finalmente, fueron expulsadas de la tierra (ver Gén. 15:16).

“Y ahora se acercaba la última noche de Sodoma. Las nubes de la venganza ya proyectaban sus sombras sobre la ciudad condenada. Pero los hombres no las percibieron. Mientras se acercaban los ángeles con su misión destructora, los hombres soñaban con prosperidad y placer. El último día fue como todos los demás que habían llegado y desaparecido. La noche se cerró sobre una escena de encanto y seguridad. Los rayos del sol poniente inundaron un panorama de incomparable belleza. La frescura del atardecer había atraído fuera de las casas a los habitantes de la ciudad, y las multitudes amantes del placer se paseaban de aquí para allá gozando de ese momento” (PP 154).

Al final, Dios solo salvó a Lot, su esposa y sus dos hijas (Gén. 19:15); ni la mitad del mínimo de diez. Los yernos, que no se tomaron en serio la advertencia de Lot, se quedaron en la ciudad (Gén. 19:14).

Por lo tanto, ese hermoso país fue destruido. El verbo hebreo hafaj, “destruyó”, aparece varias veces en este pasaje (Gén. 19:21, 25, 29) y caracteriza la destrucción de Sodoma (Deut. 29:23; Amós 4:11). La idea es que el país se ha “revertido”. Así como el Diluvio “revirtió” la Creación original (Gén. 6:7), la destrucción de Sodoma es una “reversión” del Jardín del Edén (Gén. 13:10). En la destrucción de Sodoma, también se nos da un precursor de la destrucción que ocurrirá durante el tiempo del fin (ver Jud. 7).

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2022
Narrado por: Pr. Paulino Sanchez V.
Desde: Chiapas, México
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