MARTES 16 DE ABRIL
SALVAGUARDADOS POR LA PALABRA

Compara Juan 17:15 al 17 con Hechos 20:32. ¿Qué información nos dan Jesús y el apóstol Pablo sobre la protección contra los engaños de Satanás?

La Biblia es la revelación infalible de la voluntad de Dios. Presenta el plan celestial para la salvación de la humanidad. Puesto que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia” (2 Tim. 3:16) –es decir, “toda la Escritura” está inspirada por Dios, no algunas partes, o algunas partes más que otras—, toda la Biblia debe ser aceptada como la Palabra de Dios. De lo contrario, la puerta queda abierta de par en par para el engaño.

La Biblia revela claramente el amor infinito de Dios a la luz del Gran Conflicto. También revela y expone los engaños satánicos. El diablo odia la Palabra de Dios y ha hecho todo lo posible a lo largo de los siglos para destruir su influencia.

Al fin y al cabo, ¿qué sabríamos del Plan de Salvación sin la Biblia? ¿Cuánto entenderíamos del nacimiento, la vida, las enseñanzas y el ministerio de Jesús? Sin las Escrituras, ¿podríamos siquiera empezar a comprender la profundidad del sacrificio de Cristo, la gloria de su resurrección, el poder de su intercesión y la majestuosidad de su regreso?

La Palabra de Dios revela, enseña y enfatiza todas estas verdades cruciales. Ella, y solo ella, debe ser la norma final y decisiva para entender toda la verdad sagrada.

Por lo tanto, debemos luchar contra todos y cada uno de los intentos de socavar su autoridad o inspiración. Incluso contra quienes, si bien profesan un gran amor por la Biblia, la ponen en duda, aunque sea sutilmente. Lamentablemente, sobre todo mediante las incursiones del pensamiento moderno, muchos teólogos y cristianos se centran tanto en el lado humano de la Escritura que la Biblia se convierte en la palabra del hombre en lugar de la Palabra de Dios. Argumentan que la Biblia consiste en escritos de reyes, pastores, pescadores, sacerdotes, poetas y otros que compartieron sus ideas y conceptos acerca de Dios, de la naturaleza y de la realidad como mejor los entendieron en su tiempo y lugar.

¿De verdad? Si esto fuera cierto, los que vivimos en el siglo XXI, ¿por qué deberíamos preocuparnos realmente por lo que pensaba esta gente, y mucho menos hacer de lo que pensaban el fundamento de nuestra esperanza para la Eternidad? No habría motivos.
Lee Salmo 119:105, 116, 130, 133 y 160. ¿Qué perspectiva nos da el salmista sobre la importancia de la Palabra de Dios en el Plan de Salvación?

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Gustavo Perez
Desde: Málaga, España
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