MARTES 27 DE SEPTIEMBRE
MISTERIOSA INGRATITUD
Lee Ezequiel 28:12 al 19. ¿Qué podemos aprender de este pasaje sobre el misterioso origen del pecado?

Gran parte del libro de Ezequiel se escribió en lenguaje simbólico relativo al tiempo del fin. En muchas ocasiones, se utilizan entidades específicas (como personas, animales y objetos) y eventos locales para representar y describir realidades cósmicas o históricas más amplias. En Ezequiel 28:1 al 10, el Señor se refirió al rey de Tiro (Tiro era una antigua y próspera ciudad portuaria fenicia) como un gobernante rico y orgulloso, que era solo un “hombre” pero que decía ser un dios y que hasta se sentaba (según él) en el trono de los dioses.

Luego, en Ezequiel 28:12 al ig, esta realidad histórica se convierte en una analogía que describe la caída original de Lucifer en los atrios celestiales. Entonces, el rey de Tiro, que era un ser humano que vivía “en medio de los mares” (Eze. 28:2, 8), ahora representa al “querubín grande, protector” (Eze. 28:14) que vive “en Edén, en el huerto de Dios” y “en el santo monte de Dios” (Eze. 28:14).

Una declaración crucial en todo el relato se encuentra en Ezequiel 28:15, que dice: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”. Por lo tanto, cabe destacar que la perfección de Lucifer incluía el potencial para el mal, y eso se debía a que, como ser moral, Lucifer poseía libre albedrío, parte de lo que significa ser un ser perfecto.

En realidad, Lucifer fue creado perfecto, lo que incluía su capacidad para elegir libremente. No obstante, al abusar de esa perfección por el uso indebido de su libre albedrío, se corrompió al considerarse más importante de lo que realmente era.

Lucifer ya no estaba satisfecho con la forma en que Dios lo había creado y honrado, y abandonó su gratitud por Dios y deseó recibir más reconocimiento del que realmente merecía. ¿Cómo pudo suceder esto con un ser angelical perfecto que vivía en un Universo perfecto? Es un misterio, como ya se mencionó.

“El pecado es algo misterioso e inexplicable. No hay razón para su exis-tencia. Intentar explicarlo nos llevaría a tratar de encontrar una razón y un justificativo. El pecado apareció en un Universo perfecto, algo que se muestra inexcusable” (VAAn 33).

■ En 1 Tesalonicenses 5:18, Pablo dice que debemos dar gracias “en todo”. ¿Cómo pueden estas palabras ayudarnos a superar cualquier sentimiento de ingratitud y autocompasión, especialmente en tiempos difíciles?

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
IV TRIMESTRE DEL 2022
Narrado por: Pr. Robert Costa
Desde: Chattanooga, TN – USA
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