22 DE SEPTIEMBRE
MUERE EL CONQUISTADOR CORONADO
«Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33, RV95).
El 22 de septiembre de 1554, Coronado, el famoso conquistador que iba en busca de las legendarias ciudades de oro, murió sin ver cumplido su sueño. Veinticinco años antes había iniciado la búsqueda de las Siete Ciudades de Cíbola, de las que se decía que tenían una riqueza increíble. Todas las leyendas decían que las paredes de las casas de estas ciudades estaban hechas de oro y llenas de gemas de un valor incalculable. ¿Un cuento demasiado extravagante para perseguirlo? Tal vez no. Lee un poco sobre Cortez y la increíble riqueza que encontró con los aztecas.
Durante años, Coronado exploró gran parte de Nuevo México, pero se decepcionó una y otra vez. Y entonces un día llegó a la frontera entre lo que hoy es Nuevo México y Arizona, donde realmente encontró a Cíbola. Pero, por supuesto, no era lo que él pensaba. Después de ganar una breve batalla contra una tribu de indios Zuni, descubrió que había conquistado una pequeña villa construida con adobe. No había paredes de oro. O bien aún no había encontrado las ciudades legendarias… o las historias eran totalmente falsas. Estaba muy desanimado y pensó que debía abandonar su búsqueda. Entonces, mientras exploraba la zona del Río Grande, un oficial de su ejército se presentó con una historia tentadora. Resulta que su esclavo no paraba de hablarle de una misteriosa ciudad de tesoros situada al norte y al este. Se trataba de su tierra natal, Quivira, y el esclavo los guiaría hasta ella si le daban la libertad.
Entusiasmado de nuevo, Coronado dirigió sus tropas en busca de Quivira. Recorrieron territorio en Texas y Oklahoma, y hasta Kansas. Pero de nuevo, cuando Coronado descubrió quiénes eran los indios Quivira, se puso furioso. Vivían en simples chozas y, como los Zunis, no tenían nada de valor que Coronado quisiera. Nada de oro. Ni plata. Ni gemas preciosas. Coronado ordenó la ejecución del esclavo, renunció a la búsqueda del tesoro y regresó a Europa. Nunca encontró las legendarias ciudades de oro, y murió creyendo que todo había sido un vergonzoso fracaso.
Jesús dijo que nuestra atención debe centrarse más en el reino de Dios y su justicia que en el dinero o el oro. Si confiamos en él, no tendremos que preocuparnos por tener suficientes cosas en este mundo. Hay cosas mucho más importantes que poseer, como un hogar en la Ciudad de Oro celestial que nos espera en el cielo. Todo lo que tenemos que hacer es seguir a Jesús y reclamar nuestro derecho.

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UN SALTO EN EL TIEMPO
Devoción Matutina para Adolescentes 2022
Narrado por: Isa Valen
Desde: Buenos aires, Argentina
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