11 DE MARZO
“ADORARÁN AL PADRE EN ESPÍRITU Y EN VERDAD”

La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre, tales adoradores, busca que lo adoren (Juan 4:23).

Henry Ward Beecher, conocido pastor estadounidense del siglo XIX, solía predicar cada fin de semana en su iglesia. Como era un gran predicador, gente abarrotaba el templo para escuchar sus poderosos sermones. En cierta ocasión Beecher no pudo predicar, por lo que, en su lugar, predicaría su hermano Thomas. Como siempre, la iglesia estaba repleta, pero cuando Thomas subió a la plataforma se oyó un murmullo en el auditorio y mucha gente comenzó a irse. Atónito ante lo que sucedía, Thomas dijo: “Todos los que han venido a adorar al pastor Henry Ward Beecher pueden aprovechar este momento y retirarse de la iglesia. En cambio, a los que han venido a adorar a Dios, los invito a permanecer donde están”. *
Es lamentable, cuán real es que muchos acudimos al templo para ver a fulano predicar o a mengano cantar. Y no creo que haya nada de malo en valorar el talento que Dios ha dado a ciertos hombres y mujeres que lo usan en su servicio, pero sí debe estar claro en nuestra mente que la razón principal de nuestra presencia en el templo es adorar al Señor.
En Apocalipsis 4 y 5 se nos presenta un grandioso cuadro de adoración celestial. Todos los habitantes del cielo “dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos” (Apocalipsis 4:9). ¿Y por qué lo adoran? “Porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11). Dios merece nuestra adoración porque es el Creador. En el capítulo 5 los adoradores celestiales rinden tributo al Cordero. ¿Y por qué lo adoran? Porque “el Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (vers. 12). Cristo merece nuestra adoración porque murió por nosotros.
Esa experiencia celestial de adoración exclusiva al Hijo de Dios es la que debe reproducirse en la tierra, en nuestras iglesias. “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). ¿Quieres ser un verdadero adorador del Padre? No te vayas de la iglesia por motivos tan equivocados. Fuiste a adorar a Dios, quédate a adorarlo, en espíritu y en verdad.
* Lyman Beecher Stowe, Saints, Sinners and Beechers (Indianápolis, Indiana: The Bobbs-Merril Company, 1934), p. 380.
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Devoción Matutina Para Adultos 2023
Narrado por: Roberto Navarro
Desde: Montreal, Canada
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