29 DE OCTUBRE
“HAGAN USTEDES CON LOS DEMÁS…”

Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas (Mateo 7:12, DHH).

Imaginemos el siguiente cuadro: “Estamos en una ciudad con hedor a muerte. A nuestro alrededor, caen nuestra familia y nuestros amigos. Nunca podremos estar seguros de sí caeremos enfermos nosotros también. En medio de tan espantosas circunstancias, los humanos son arrastrados a preguntarse por qué. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué ellos y no yo? ¿Moriremos todos? ¿Por qué existe el mundo? ¿Qué va a pasar después? ¿Qué podemos hacer?”. *
Dice el sociólogo Rodney Stark que las respuestas a dichas preguntas establecieron las bases para que el cristianismo conquistara al Imperio Romano. Cuando las pandemias azotaban algún territorio del imperio, la gente planteaba esas preguntas. Acudían a los sacerdotes paganos, pero estos eran incapaces de responderlas. Si recurrían a los filósofos, recibirían una larga perorata, pero las interrogantes seguirían ahí, pues ellos tampoco tenían respuestas. El cuadro imaginario que presentamos al inicio era la realidad con la que se encontraban los cristianos. Y en medio de las crisis de fe que suscitaban las epidemias, los creyentes encontraron el ambiente propicio para explicar su fe. De ese modo, los cristianos hicieron lo que los paganos y los filósofos no pudieron: dar consuelo.
De acuerdo con Dionisio de Alejandría, en tanto que alejaban de los enfermos y los dejaban en los caminos para que muriesen, “la mayoría de nuestros hermanos cristianos mostró un amor y lealtad ilimitados, sin mostrar jamás mezquindad, solo pensando en el prójimo. Despreocupados ante los peligros, se hicieron cargo de los enfermos, atendiendo a todas sus necesidades y sirviéndolos en Cristo”. **
A las preguntas: ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué ellos y no yo? ¿Moriremos todos? ¿Por qué existe el mundo? ¿Qué va a pasar después? ¿Qué podemos hacer? Los cristianos respondieron sin entrar en los incontables misterios del sufrimiento, sino poniendo en práctica la regla de oro: “Hagan ustedes con los demás, como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas” (Mateo 7:12, DHH). Nuestra respuesta al dilema humano se resume, como dijo Pablo, en una sola palabra: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gálatas 5:14). Eso fue lo que hizo que el cristianismo surgiera; y es lo que hará que se mantenga hasta el fin de los tiempos.
* Rodney Stark, La expansión del cristianismo: un estudio sociológico (Madrid: Editorial Trota, 2009), p. 79.
** Ibíd., p. 81.

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Devoción Matutina Para Adultos 2023
Narrado por: Roberto Navarro
Desde: Montreal, Canada
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