15 DE MARZO
EL CRUCE DEL RÍO JORDÁN
En aquel día Jehová engrandeció a Josué a ojos de todo Israel; y le temieron, como habían temido a Moisés, todos los días de su vida. Josué 4:14.
Los israelitas reverenciaron a Josué por su buen liderazgo cuando cruzaron el río Jordán. Se ganó la reputación de llevar a cabo sus responsabilidades de la forma en que Dios deseaba. Hacer lo correcto fue la consigna de este líder.
Se encontraban frente al río Jordán. Este río en ciertas épocas del año serpentea lentamente hacia el sur, hasta llegar a las aguas estancadas y saladas del Mar Muerto. Durante ese tiempo no es difícil cruzarlo, pero cuando los israelitas llegaron al río Jordán era época de inundación. “La primavera traía el deshielo de las nieves del monte Hermón y las cordilleras del Líbano, desbordando las riberas del Jordán y haciéndolo infranqueable para la muchedumbre” Fue precisamente en esa época cuando Dios ordenó al pueblo pasar el Jordán.
¿Por qué esperó Dios hasta la peor estación del río para encaminar a estos cansados peregrinos? Tal vez para hacer notoria la promesa hecha en Josué 3:7: “Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo”.
Es en las circunstancias difíciles cuando se prueba el carácter. Dios quería que el cruce del Jordán fuese milagroso, y Josué había predicho el éxito y su significado: “En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros” (Josué 3:10).
Debía quedar claro que era la presencia divina y la obediencia lo que haría de este cruce un éxito milagroso. Por eso Josué pidió a los sacerdotes que avanzaran con el arca. Imagina las familias temblorosas siguiendo con la mirada el paso de los sacerdotes: los vieron avanzar directo hacia las aguas turbulentas y furiosas. La orden incluía que se detuvieran en el centro del cauce, hasta que el último de los israelitas hubiera pasado al otro lado del caudaloso río. El mismo poder divino que abrió el paso para sus progenitores en el Mar Rojo hacía cuarenta años estaba presente para asegurarles la victoria. El liderazgo de Josué fue así divinamente confirmado.
Da un paso de fe en la turbulencia de hoy. No importa cuán grande parezca la inundación que tengas al frente, obedece y serás testigo de un hermoso milagro. Confía en Dios. Puedes estar segura de que su presencia y su poder estarán contigo. ¡Avanza! Biblia de estudio de Andrews, Universidad Andrews (Asociación Casa Editora Sudamericana, 2014), p. 255.
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HIJA MÍA, NO TENGAS MIEDO
Devoción Matutina Para Mujeres 2023
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
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