25 DE JUNIO DE 2026
A TIEMPO DE DIOS
Aunque tardare, espéralo; porque sin duda vendrá, no tardará. Habacuc 2:3
Al amanecer, mientras termino de preparar la mesa y reviso lo pendiente, siento que el alma también espera una señal.
Esa espera no siempre es tranquila. A veces miro decisiones que parecen demorarse, respuestas que no llegan y puertas que permanecen cerradas, y el corazón empieza a inquietarse. Quisiera entender de inmediato, resolver sin demora, saber con claridad qué hacer y cuándo hacerlo. Pero en medio de esa presión interior, Dios me llama a algo distinto: no a correr detrás de la ansiedad, sino a permanecer firme sin perder la ternura, sin negociar la paz que nace de confiar en Él.
La palabra de Habacuc me devuelve el suelo bajo los pies: “Aunque tardare, espéralo; porque sin duda vendrá, no tardará”. No es una invitación a la pasividad, sino a una espera llena de fe. Dios no llega tarde, aunque mi calendario lo sienta así. Su tiempo no está sujeto a mi urgencia ni a la mirada limitada con la que intento medirlo todo. Cuando Él habla, cumple; cuando promete, sostiene; cuando calla por un tiempo, también está obrando. La espera, entonces, deja de ser vacío y se convierte en un lugar santo donde aprendo a escuchar mejor.
Hoy puedo vivir de esa manera: sin forzar puertas, sin confundir impaciencia con convicción, sin permitir que el cansancio decida por mí. Puedo orar antes de responder, abrir la Biblia antes de rendirme al temor y seguir caminando con dignidad, aun cuando todavía no vea el resultado. Si Dios me pide esperar, también me da gracia para hacerlo. Su voz me afirma, su Palabra me orienta y su fidelidad me recuerda que lo que viene de Él llegará en el tiempo perfecto. Mi tarea es permanecer confiando, obedeciendo y descansando en que Su demora nunca es abandono.
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DIGNAS DE SU VOZ
Devoción Matutina Para Mujeres 2026
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
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