01 DE MAYO
CÁNTICOS DE SION Y DE BABILONIA
Los que nos capturaron, nos pedían que cantáramos. Nuestros opresores nos pedían estar contentos. Decían: «¡Canten algunos de sus cánticos de Sion!» (Salmos 137: 3).
HABÍA LLEGADO TARDE EN LA NOCHE luego de un culto de oración y mi esposa e hija ya estaban descansado. Puse restos de comida en el microondas y prendí el televisor. Localicé el único canal evangélico y mientras comía vi que había un recital de conjuntos «cristianos». Cantantes de música melódica, rock, hip-hop, reguetón y de otros géneros se habían hecho presentes ante una multitud de jóvenes. Mientras cenaba escuché con atención algunas letras de canciones que efectivamente tenían mensaje cristiano, pero la reverencia, el respeto y la actitud corporal de los cantantes distaba mucho del que presentan las Escrituras para adorar al Creador.
El problema con los géneros musicales que están de moda en la actualidad tiene que ver con su origen. Ninguno de ellos nació para alabar a Dios. Sus creadores lo hicieron para fomentar la rebeldía contra los padres y las leyes sociales, el consumo de drogas, una sexualidad sin límites; solo basta con mirar la tapa de los discos para evaluar el contenido del mismo.
Si ninguno de estos géneros musicales nació para alabar a Dios, ¿se los puede considerar cristianos por su letra?
Actualmente parece no haber distinción entre la música del mundo (Babilonia) y la música del pueblo de Dios. Pero a través del Salmo 137, escrito en cautiverio, el salmista cuenta que quienes los «habían llevado cautivos», les pedían: «Cantadnos algunos de los cánticos de Sion». Si la música de Babilonia era igual a la de Sion, ¿por qué pedían esas alabanzas los caldeos? Sencillamente porque la música de Sion siempre fue diferente a la de Babilonia.
Personalmente creo que quienes ejecutan música rock, heavy metal, cumbia, hip-hop, salsa o cualquier otro género con letra cristiana, en realidad no desean alabar a Dios y exaltarlo a él, sino que lo hacen porque les gusta la música de Babilonia y no quieren desprenderse de ella. Mezclar géneros musicales de Babilonia con letra cristiana ayuda a calmar la conciencia y a sentir que se pertenece al «pueblo de Dios». Pero cada vez que el hombre une lo santo con lo profano, todo termina siendo profano. La historia de Nadab y Abiú narrada en Levítico 10 es un claro ejemplo de cómo Dios aborrece la unión de lo santo con lo mundano.
Cuando alabes a Dios en la soledad de tu hogar o al estar en la congregación de la iglesia, procura que la letra y la música eleven tu espíritu hacia el Creador. No te conformes con menos.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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