03 DE MAYO
DIOS SUPLE TUS NECESIDADES
«Mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús» (Filipenses 4: 19).

Heinrich Jung-Stilling, oftalmólogo alemán, era uno de esos extraños individuos que parecen confiar completamente en Dios.

De joven, Stilling pidió a Dios que lo ayudara a elegir una carrera con la que pudiera servirlo de la mejor manera posible. Entonces sintió que Dios lo llamaba a estudiar medicina. Aunque no contaba con los recursos para estudiar esa carrera, oró al Señor. Poco después, un vecino que estaba de viaje rumbo a Estrasburgo, donde se encontraba la Facultad de Medicina, se enteró de que Stilling quería ir a esa misma ciudad y se ofreció para llevarlo. Stilling creyó que Dios lo estaba dirigiendo y aceptó el ofrecimiento.

Mientras viajaban, al joven se le terminó el dinero. Cuando caminaban por las calles de Frankfurt, oró. Entonces se encontró con un comerciante de su ciudad. Cuando este se enteró de que Stilling estaba sin dinero, le preguntó qué planes tenía para seguir adelante.

—Tengo un Padre celestial que va a suplir todas mis necesidades —replicó Stilling.

—Bien —dijo el comerciante, impresionado por su confianza en Dios—, yo soy uno de los mayordomos de tu Padre celestial. Aquí tienes treinta y tres dólares que te pueden ayudar.

Cuando por fin Stilling se instaló en Estrasburgo, se quedó de nuevo sin dinero y tenía que pagar la matrícula de la universidad esa misma tarde. De nuevo oró al Señor. Pocos minutos después apareció el dueño de la casa donde vivía, no para cobrarle el alquiler sino para darle cuarenta dólares. Con ellos pagó su matrícula. Y así siguieron las cosas. Toda su carrera fue una serie de pequeños milagros.

Después de graduarse, Stilling manifestó su gratitud a Dios convirtiéndose en uno de los más grandes benefactores de los pobres que el mundo haya conocido. Mediante una operación que inventó, devolvió la vista a miles de víctimas de cataratas, muchas de las cuales eran demasiado pobres para pagar.

Tenemos un Dios que suple nuestras necesitades, ya sean estas escolares, de alimentación, emocionales o espirituales. Nuestro Dios siempre está al tanto de nosotros; de hecho, solo se haya a una oración de distancia de nuestras súplicas.

¿Te gustaría reconocer hoy el cuidado constante de tu Padre, mientras pones tus necesidades e inquietudes en sus manos?

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DECIDETE HOY
Devoción Matutina para Jóvenes 2024
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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