03 DE OCTUBRE
CREER EN SU PRESENCIA
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:31).
¿CONFÍAS PLENAMENTE EN DIOS O ERES PROPENSO A LA DUDA? ¿Crees plenamente en su amor y en su constante presencia o cuando la vida te juega una mala pasada, piensas que Dios te abandonó? En las tormentas de la vida, ¿ves a Cristo a tu lado con los ojos de la fe?
Pedro tenía mucho que aprender de Jesús para llegar a ser ese gigante. Su fe no fue siempre la de ese hombre que murió crucificado cabeza abajo, sino que como muchos de nosotros, aprendió a creer y confiar en Jesús a través de las pruebas.
Cierto día todos los discípulos estaban sobre la barca cruzando hacia la otra ribera del lago y Jesús se había quedado en tierra para despedir a la multitud y orar. En la cuarta vigilia de la noche, los discípulos estaban cansados de remar porque tenían viento en contra.
Jesús se acercó a ellos caminando sobre las aguas y Pedro le pidió al Maestro que le permitiera caminar a su lado. Jesús consintió al pedido y Pedro dejó la barca y avanzó hacia Jesús. «Mirando a Jesús, Pedro andaba con seguridad; pero cuando con satisfacción propia, miró hacia atrás, a sus compañeros que estaban en el barco, sus ojos se apartaron del Salvador. El viento era borrascoso. Las olas se elevaban a gran altura, directamente entre él y el Maestro; y Pedro sintió miedo. Durante un instante, Cristo quedó oculto de su vista, y su fe le abandono. Empezó a hundirse. Pero mientras las ondas hablaban con la muerte, Pedro elevó sus ojos de las airadas aguas y fijándolos en Jesús, exclamó: “Señor, sálvame”. Inmediatamente Jesús asió la mano extendida, diciéndole: “Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”» (Elena G. White, El Deseado de todas las gentes, p. 345).
En la vida hay momentos que parecen introducirnos en una tormenta. La pérdida de la salud propia o la de un ser querido, la pobreza o la falta de trabajo para vivir con dignidad, un sentimiento de culpa que no nos abandona, sentirnos completamente solos, el fallecimiento de un ser amado y otras situaciones, se asemejan a una gran tempestad que amenaza con destruirnos.
Pero más allá de las situaciones que nos toquen vivir, debemos creer que Jesús siempre está a nuestro lado. Debemos tener la seguridad de su presencia en los momentos de alegría y felicidad, como también cuando la adversidad llega a nuestra vida. Porque el que dijo: «Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 20) es Alguien que siempre cumple sus promesas.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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