06 DE OCTUBRE
AFLICCIONES QUE AYUDAN
Saulo estuvo de acuerdo con la muerte de Esteban, y ese día se desató una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén (Hechos 8: 1).
¿TE PREGUNTASTE ALGUNA VEZ POR QUÉ LOS HIJOS DE DIOS tenemos que padecer pruebas? ¿Por qué hay personas honestas que aman a Jesús y soportan problemas económicos? ¿Por qué hay padres que hicieron todo lo posible para que sus hijos sean adventistas y hoy esos hijos viven como si fueran ateos? ¿Por qué hay personas de nuestra iglesia que sufren por ser víctimas de injusticias? Estoy seguro que tú también tienes preguntas que parecen no tener respuestas sobre las aflicciones que nos tocan vivir.
Las pruebas y los padecimientos son tan antiguos como el pecado en el mundo. Los cristianos de la iglesia primitiva estaban haciendo una obra poderosa al dar a conocer a Jesús como el Salvador y Mesías. Las Escrituras nos hablan de esa tremenda obra al decir: «Los hombres y mujeres que creían en el Señor iban aumentando en número» (Hech. 5: 14).
Pero no todo iba a ser fácil para ellos, porque por aquellos días «se desató una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y muchos se dispersaron por las tierras de Judea y de Samaria». ¿Te imaginas lo terrible que debe haber sido esa persecución? Piensa en los padres, las madres y los hijos que habrán quedado sin familia, porque ellos eran los únicos cristianos y debieron abandonar todo para salvar sus vidas. Trata de imaginar la pobreza que habrá acompañado a los perseguidos, ya que al lugar que llegaban lo hacían como extranjeros.
Creo que la pregunta más conveniente es: ¿Qué plan tiene el Señor al permitir que sus hijos padezcan pruebas y aflicciones? «El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor Jesús ve en nosotros algo muy precioso, que desea desarrollar. Si no viese en nosotros algo que puede glorificar su nombre, no dedicaría tiempo a refinarnos. No nos esmeramos en podar zarzas. Cristo no arroja a su horno piedras sin valor. Lo que él purifica es mineral valioso. El herrero pone el hierro y el acero en el fuego para saber qué clase de metal es. El Señor permite que sus escogidos sean puestos en el horno de la aflicción, a fin de ver cuál es su temple, y si podrá moldearlos para su obra» (Elena G. White, Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 204-205).
Es posible que tú, querido lector, estés enfrentando alguna prueba en este día. No te desanimes. Recuerda que el Señor permite los padecimientos porque somos de mucho valor para él. Esas pruebas moldearán nuestro carácter para la eternidad.
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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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