06 DE SEPTIEMBRE
CELOS, ENVIDIA Y REBELIÓN
Coré […] Datán y Abiran […] decidieron rebelarse contra Moisés. Acompañados de doscientos cincuenta israelitas importantes, que eran miembros del consejo y contaban con buena fama (Números 16:1-2).
TODA ESA GENERACIÓN ISRAELITA ESTABA CONDENADA. Creyeron al mensaje desalentador de los diez espías y no confiaron en la protección divina, así que sus trágicas expectativas serían cumplidas: los mayores de veinte años ro entrarían en la tierra prometida. Era una situación muy difícil de asimilar.
Coré, Datán y Abiram no creyeron realmente que estaban destinados a morir en el desierto. Primero de manera sigilosa, pero luego abiertamente, dijeron: «Si todos en la congregación son gente consagrada al Señor, y si el Señor está en medio de ellos, ¿por qué ustedes se creen superiores a la congregación del Señor?» (Núm. 16:3), y luego presentaron a Moisés como el causante de todos sus males. Aunque todo esto era una terrible mentira, ese razonamiento era lo que el pueblo deseaba oír y se levantó una tremenda rebelión. Creyendo que estaban siendo dirigidos por Dios, se unieron en su desafecto contra Moisés.
¿Cuál fue el camino que condujo a estos hombres a cometer semejante error? «Coré, Datán y Abiram, y los doscientos cincuenta príncipes que se les habían unido, primero se volvieron celosos, luego envidiosos y después rebeldes: (Elena G. White, Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 381).
A través de su rebelión demostraron cuán poco conocían a Dios. Aseveraban que Dios estaba entre ellos y que todos ellos eran santos, pero esa cadena descendente de celos, envidia y rebeldía fue la misma que experimento Satanás cuando aún estaba en el cielo. Así lo afirma la mensajera del Señor al decir: «Satanás sintió celos de Jesús. Deseó que se le consultase acerca de la formación del hombre, y porque esto no se hizo, se llenó de envidia, celos y odio. Deseó recibir lo: más altos honores después de Dios, en el cielo» (Primeros escritos, p. 145). Parece increíble, pero al querer derrocar a Moisés y desear un lugar de poder entre los israelitas, Coré, Datán y Abiram repitieron la historia de la caída de Lucifer.
Los hijos de Dios en este tiempo no estamos libres de cometer los mismo: errores que cometió el pueblo de Israel. El espíritu de celos, envidia y rebelión esta hoy tan en boga como lo estuvo en tiempos de Moisés. Pero estas grandes enseñanzas bíblicas están para ayudarnos a conocer a Dios y para que evitemos cometer aquellos yerros. Jesús, nuestro gran líder, nos está conduciendo a la Canaán celestial, y si le permitimos a su Santo Espíritu que tome nuestra voluntad, finalmente llegaremos a la tierra prometida.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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