07 DE OCTUBRE
ALABANDO AL SALVADOR
Cuando se acercó a la bajada del monte de los Olivos, todo el conjunto de sus discípulos comenzó a gritar de alegría y a alabar a Dios por todas las maravillas que habían visto (Lucas 19:37).
ENTRE LOS MUCHOS DONES QUE DIOS le dio a sus hijos, siempre admiré a aquellos que recibieron el don de la música y el canto. Quizá mi admiración se debía porque mi voz no tiene nada de especial al momento de cantar.
Pero en un plano diferente a mí se encontraban Juan, Sebastián, Nelson y el Chino, un cuarteto de voces masculinas que dedicaban muchas horas semanales de ensayo para alabar a Dios. ¿Qué los motivaba a dedicar sus voces a la alabanza? Lo hacían por amor a Jesús, ya que al viajar a pequeñas y grandes congregaciones para dar algún recital y elevar las mentes de los oyentes a través de la alabanza, nunca cobraron ni por sus presentaciones, ni tampoco por los gastos de traslado. Dirigidos por Dina en el piano, realmente daba gusto escuchar a esas voces privilegiadas que se elevaban para enaltecer a Jesús.
Asimismo, las Escrituras nos narran cómo en la antigüedad también hubo quienes alabaron a Jesús. Cumpliendo con las profecías, Jesús se subió a un animal de carga y rodeado por los discípulos comenzó su entrada triunfal a Jerusalén. ¿Qué había visto esa multitud que los impulsó a alabar a Dios? Por mano de Jesús, habían visto a los ciegos ver, a los paralíticos andar, a los leprosos ser sanados, a los endemoniados quedar libres y habían escuchado las maravillas del reino de los cielos. ¡Cuántos motivos tenían ellos para adorar exclamando: «¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas!» (Luc. 19:38).
Dejando por un momento la historia bíblica, ¿te detuviste a pensar cuáles son tus razones para alabar a Dios? Quizá puedas alabarlo por la familia que te permite tener, o es posible que lo alabes por la salud que te concede. También se lo puede alabar por las fuerzas para trabajar cada día, por el cariño de familiares y amigos, por tener un techo donde cobijarte o por tener alimentos sobre tu mesa.
Creo que la mayor razón para alabar a Dios es porque envió a Jesús para que muriera por nuestros pecados. ¡Qué alegría da saber que en Cristo tenemos salvación eterna! Así como lo hicieron los discípulos, no pierdas en este día la oportunidad de alabar a tu Salvador.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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