08 DE OCTUBRE
«NO TEMÁIS»
Ellos, al verlo caminar sobre las aguas, pensaron que era un fantasma y comenzaron a gritar, pues todos lo vieron y se asustaron. Pero él enseguida habló con ellos y les dijo: «Animo! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!» (Marcos 6:49-50).
ELTEMOR ES TAN ANTIGUO COMO EL HOMBRE. Cuando Dios tomó la iniciativa de encontrarse con Adán luego que comió del fruto prohibido, este, lejos de experimentar alegría de encontrarse con su Creador, le dijo: «Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso me escondí» (Gén. 3: 10).
El temor está presente desde la infancia y se manifiesta en repetidas oportunidades a lo largo de toda la vida. Algunas de esas manifestaciones son el temor al fracaso laboral, al rechazo, al abandono, a la soledad, a la pobreza, a la pérdida de salud y a la muerte. El temor quita la alegría de vivir y es tan perjudicial, que hasta influye en el sistema inmunológico.
El doctor Francisco Contreras, experto en terapias contra el cáncer, dice a respecto: «El cáncer es mucho más que una amenaza física. El temor que el cáncer genera es desmedido. Con frecuencia oigo decir a la gente con convicción: “Preferiría tener un ataque al corazón antes que tener cáncer”. Mucha gente aun hasta se atreve a decir: “Preferiría morir antes que tener cáncer”. La muerte es mucho menos temida que el cáncer mismo. Aquí encontramos uno de los factores desencadenantes del cáncer: el temor» (La esperanza de vivir sin cáncer, p. 231).
Los discípulos de Cristo no estuvieron exentos de padecer temor y en reiteradas oportunidades se vieron paralizados porque el temor los dominó. Una de esas ocasiones fue cuando Jesús les ordenó cruzar a la otra orilla del mar de Galilea, a punto de anochecer, mientras él se quedaba para orar en soledad. Después de horas de haber remado, los discípulos no habían logrado cruzar el mar porque tenían el viento en contra. Jesús decidió socorrerlos, pero cuando ellos lo vieron andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron llenos de temor.
¡Cuántas veces Jesús acude para auxiliar a sus hijos y estos gritan porque tienen miedo! La voz familiar de Jesús calmó a los asustados discípulos cuando escucharon: «¡Ánimo! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!».
Así como lo hizo con sus discípulos, Jesús quiere acompañarte en las labore: de este día. Su santa presencia te ayudará para estar en una atmósfera celestial y ante los obstáculos que puedan presentarse, nuevamente te dirá: «¡Animo ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!».

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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