09 DE JUNIO
EL AMPLIO PERDÓN DE DIOS
Yo, y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados (Isaías 43:25).
ÉL HABÍA TOMADO LOS ESTUDIOS BÍBLICOS y ya estaba en condiciones para ser bautizado, pero pidió una entrevista conmigo antes. En su conversación me relató que a lo largo de sus 76 años de vida había hecho muchas cosas horribles de las que se arrepentía. Le dije que no necesitaba decírmelas, que, así como lo había estudiado en la Biblia, confesándole a Dios era suficiente para que recibiera el perdón. Me explicó que necesitaba contarle su vida a alguien de confianza, y al tener mi aprobación, comenzó a hablar. «Pastor, yo no sé si Dios pueda perdonarme. La mayor parte de mi vida fui ateo y renegué e insulté a Dios. Como no creía en nada y no me importaba nada hice muchas cosas horribles. Una de ellas, es que de grande tuve relaciones con una prostituta, y luego, al conversar con ella y conocerla, descubrimos que éramos hermanos de sangre, ya que mis padres la habían dado en adopción cuando era pequeña». Llorando desconsolado se preguntaba cómo había podido caer tan bajo y veía imposible que Dios lo perdonara.
Ya que el ser humano suele clasificar los pecados en diferentes «tamaños», muchos creen que Dios aplica esa misma medida. Entonces ven como pecados perdonables las mentiras, las malas palabras y los malos pensamientos, pero creen que es imposible que Dios perdone un incesto, una violación o un asesinato. Pero en el versículo de hoy Dios no discrimina su perdón entre pecados «pequeños» o «grandes», sino que sencillamente nos promete su perdón.
¿Qué pecados les perdonó Dios a los grandes hombres de fe? A Abraham le perdonó las mentiras al tratar a Sara como su hermana; a Jacob el engaño con que obtuvo la bendición de la primogenitura; a Moisés que le pegara con una vara a la roca; a David el adulterio y el homicidio con que intentó tapar el adulterio; a María Magdalena una vida promiscua y adúltera; a Pedro que negara a Jesús, al ladrón en la cruz una vida de robos y a Pablo que haya sido perseguidor de los cristianos. Sí, las Escrituras afirman que el perdón divino es amplio y no tiene límites, porque la muerte de Cristo en la cruz cargó con todos los pecados de la humanidad.
Si el enemigo molesta tu conciencia recordándote pecados que fueron parte de tu vida, recuérdale que tú aceptaste el perdón de Dios y que todos los pecados tienen perdón. No existe un pecado tan gigantesco que no pueda ser perdonado con la sangre de Jesús.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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