10 DE ENERO
ISO 9000
«No escucharás las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños, porque Jehová, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis a Jehová, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.» 1 Deut. 13:3
El ser humano lleva muy mal eso de que se le evalúe. Durante mis años de docente he encontrado muy pocos alumnos que encontrasen satisfacción en realizar exámenes y en conocer su realidad académica (y no tengo muy claro en cómo catalogar a aquellos que si les gustaba). Parece que es necesario un alto nivel de madurez para saber enfrentarnos a lo que somos. Por eso, me extraño cuando nuestra fábrica de alimentos en la universidad se ofreció voluntariamente para realizar las pruebas que le aportarían un estándar de calidad, una ISO acreditada. Tuvieron que trabajar mucho, mejorar mucho, cambiar procesos y mecánicas, pero, al final, consiguieron la más alta calificación en su área. Entonces comprendí que no hay nada mejor que saber dónde estamos y dónde podemos llegar.
Como seres humanos, ya os lo decía, llevamos muy mal que la Biblia, en diferentes lugares, indique que somos probados. Pensamos que es un acto negativo en el que se busca nuestro más pequeño defecto para castigarnos con el fuego eterno. Quiero decirte que esa no es una idea bíblica sino una interpretación medieval que buscaba someter y asustar a los creyentes. El objetivo de las pruebas divinas es, como en la obtención de una ISO, que mejoremos. Así lo encontramos en Deuteronomio 8: 16 cuando se indica que el maná sirvió para que el pueblo aprendiera, humildemente, a depender de Dios, y para evaluar cuánto confiaba en el Señor. ¿Para qué? El texto dice «para, al final, hacerte bien».
En ocasiones pensamos que amamos a Dios de verdad y el Señor nos ayuda a saber si nuestro autoconcepto es correcto o no. ¿Le somos totalmente fieles? ¿Tomamos cada una de nuestras decisiones conforme a su criterio (¿«con todo vuestro corazón»?) ¿Entregamos cada momento de nuestra vida a su voluntad («con toda vuestra alma»)? El verdadero amor no atiende a dispersiones. ¿Nos desenfoca cualquier novedad de un telepredicador, cualquier teoría esotérica con aire apocalíptico, cualquier comentario de una persona tóxica? ¿Tenemos facilidad para desconfiar de Dios a la primera de cambio? Si no escuchas esas interferencias, vas camino de una ISO de calidad. Si eres de los que los arrastra «cualquier ventolera de doctrina» (Efe. 4: 14), debieras revisar tu autoconcepto y proponerte amar mejor a Dios. No te lo tomes a mal, es una simple prueba que te hará mucho bien.
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CARÁCTER
Devoción Matutina para Jóvenes 2023
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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