11 DE MARZO
¿EN QUIÉN CONFÍAS?
Aunque Acaz saqueó el templo del Señor, y el palacio real y las mansiones de los príncipes, y todo se lo dio al rey de Asiria, éste no lo ayudó (2 Crónicas 28: 21).
AUNQUE VIVIMOS EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE ECONÓMICA, el deseo de progreso y crecimiento nos lleva a invertir nuestros recursos en aquello que vemos confiable.
Algunos confían en los intereses bancarios. Todos los meses depositan sus ahorros en cuentas a plazo fijo y miran con atención los intereses que le genera su capital. Es verdad que hasta los mejores bancos se pueden declarar en bancarrota y arrastrar a la quiebra el capital de sus ahorristas, pero aun así muchos confían en los bancos.
Otros confían en la compra, venta y alquiler de propiedades. Compran un terreno, dedican tiempo a la edificación de una casa y una vez construida, la venden por el doble del valor invertido o la alquilan para tener una fuente de ingreso permanente. Si bien los inmuebles pueden sufrir depreciación por estar en zona peligrosa, sísmica o que está quedando deshabitada, aun así, muchos ponen su confianza en los bienes raíces.
Acaz se equivocó al elegir en quién confiar. Rezin y Peka, los reyes de Siria y de Israel respectivamente, decidieron hacerle la guerra a Acaz que reinaba sobre Judá. Acaz, sumamente desesperado, acudió a Tiglat-pilezer, rey de Asiria y le dijo: «Yo soy tu siervo. Soy también tu hijo. Ven a defenderme del rey de Siria y del rey de Israel» y le envió «el oro que había en el templo del Señor y en los tesoros del palacio real» (2 Rey. 16:7-8).
«Aunque Acaz saqueó el templo del Señor, y el palacio real y las mansiones de los príncipes, y todo se lo dio al rey de Asiria, éste no le ayudó». Si Acaz hubiera puesto su confianza en Dios, hubiera obtenido el socorro deseado para defenderse del ataque de Rezín y Peka.
Estas historias bíblicas procuran abrir nuestros ojos para no cometer los mismos errores. Ciertamente, en momentos de crisis nos podemos ver tentados a depositar nuestra confianza en medios humanos. Pero más allá de lo que el resto haga, nuestra confianza debe estar puesta en Dios. Dios es el único que tiene poder para socorrernos en medio del peligro, de una crisis o una enfermedad. Dios es el único que puede ayudarnos en momentos de pruebas para que salgamos sin sufrir daños.
Acaz sabía que Dios lo podía ayudar, pero prefirió confiar en un hombre. No Cometas su misma equivocación. «Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de todo» (Sal. 37:5).

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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