14 DE MARZO
SE OLVIDÓ DE DIOS
Después de reunirse en consejo, Jeroboán mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo: «Israelitas, demasiadas veces han ido ustedes a Jerusalén. ¡Aquí tienen a los dioses que los sacaron de Egipto!» (1 Reyes 12:28).
ESTABA A PUNTO DE TERMINAR LA CARRERA DE MEDICINA y llegó al culto de oración pidiendo que Dios la bendijera en ese último examen. Todos oramos intercediendo y esperamos con ansias las noticias sobre el resultado de esa última materia. Semanas más tarde volvió para agradecer, porque había rendido con éxito y ya podía ejercer como profesional de la medicina. Como era sumamente eficiente, recibió muchas ofertas laborales que la condujeron a abandonar la iglesia y dedicarse a su trabajo. Cuando la visité en su hogar, puso una serie de pretextos para no volver y que solo le ayudaban a calmar la conciencia, pero su vida y su apariencia personal mostraban lo alejada que estaba de Dios. Un hermano de iglesia me preguntó: «Pastor, ¿cómo puede ella olvidarse de Dios, cuando fue él quien le ayudó a terminar la carrera?».
Si tuviera que dar una respuesta a esa pregunta, pues diría que los humanos nos podemos olvidar de Dios, así como Jeroboam. Recibió el llamado de Dios a través del profeta Ahías y se le prometió que reinaría sobre las diez tribus del norte. Al morir Salomón, su hijo Roboam no supo lidiar con la política judía, y solo las tribus de Judá y Benjamín le rindieron obediencia.
Cuando Jeroboam subió al trono sobre las otras diez tribus, temió que sus súbditos se volvieran a Roboam, ya que todo Israel adoraba en el templo de Jerusalén. Para que la separación con Judá fuera política y también religiosa, Jeroboam edificó dos becerros de oro y proclamó ante el pueblo lo que menciona el versículo de este día.
¿Cómo pudo olvidarse Jeroboam que fue Dios quien lo constituyó rey sobre las diez tribus de Israel?
Nuestro Padre celestial es quien nos da la vida, el alimento, la salud y también el que nos confiere tareas especiales en la sociedad. Miles de hijos de Dios trabajan en las ciudades ocupando puestos de responsabilidad en hospitales, fábricas, comercios y empresas. Lo único que pide Dios a cambio es nuestra lealtad. Un corazón integro, humilde, que sienta la necesidad de Jesús, es el mejor regalo que se le puede dar a Dios por sus muchas bendiciones.
Por eso, antes de entregarte en este día a tus tareas cotidianas, vuelve a consagrarte a tu Padre en oración y no dejes que tu olvido te arrastre al pecado. Dios te da todo lo que necesitas, por eso, muéstrate agradecido con tu fidelidad.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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