14 DE SEPTIEMBRE
BUSCANDO EL FAVOR POPULAR
Entonces el profeta Jeremías le dijo al profeta Jananías: «Escucha bien, Jananías: Tú has llevado a este pueblo a confiar en tus mentiras, aunque el Señor no te ha enviado» (Jeremías 28: 15).
ASÍ COMO DIOS LO HABÍA PREDICHO A TRAVÉS DE SUS PROFETAS, el pecado constante por parte de los israelitas retiró la protección divina y se vieron subyugados por los babilonios. El rey Jeconías, junto a un grupo selecto de cortesanos y magistrados, habían sido llevados cautivos para servir en un país extranjero y el sabor amargo de la esclavitud pesaba sobre todos los corazones.
Al ver el descontento popular, Jananías se levantó delante de todo el pueblo y dijo: «Así ha dicho el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Voy a hacer pedazos el yugo del rey de Babilonia, y dentro de dos años haré que vuelvan a este lugar todos los utensilios que Nabucodonosor rey de Babilonia tomó de mi casa y se llevó a Babilonia. Yo haré que vuelvan a este lugar Jeconías hijo de Joacín, rey de Judá, y todos los de Judá que fueron llevados a Babilonia, porque voy a hacer pedazos el yugo del rey de Babilonia”» (Jer. 28: 2-4).
Luego de esto, Jeremías recibió un mensaje de Dios que condenaba a Jananías, porque había hecho confiar en mentira a este pueblo. Fue así que Jeremías profetizó la muerte de este falso profeta y en ese mismo año esa profecía recibió su cumplimiento (Jer. 28:16-17).
¿Cuál era el propósito de Jananías para mentirle de esa forma al pueblo y acarrear el juicio divino sobre sí mismo? Este falso profeta buscaba el favor popular. Los israelitas deseaban escuchar buenas noticias en torno a la vida política de su nación, y este hombre aprovechó esa necesidad social para congraciarse con sus pares.
En la actualidad, los políticos y quienes desean gobernar también acuden al favor popular para desarrollar sus planes. «Seducir las masas, congraciarse con el electorado, convencerlos de las bondades de un camino, fue siempre una misión intrínseca a la naturaleza del hombre político […] Hasta Adolf Hitler subió con el apoyo de gran parte del pueblo alemán y los jerarcas soviéticos y los dictadores latinoamericanos accedieron al poder contando con cierto consenso popular» (D. Morris y L. Rosales, El poder: cómo usarlo en beneficio de América Latina, p. 156). Buscar el favor popular, ¿es pecado? No. Pero cuando se busca la opinión popular deshonrando a Dios y a su Palabra, es posible afirmar que se incurre en pecado.
¿Qué valor tiene para ti la opinión ajena? ¿Deshonrarías a Dios por ganar el consentimiento general? Dios te invita a que no cometas el error de Jananías.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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