15 DE AGOSTO
MENSAJES POSITIVOS
Me alegré mucho de que hayan venido Estéfanas, Fortunato y Acaico, pues ellos han suplido la ausencia de ustedes, ya que han fortalecido mi espíritu y el de ustedes. Lleven en cuenta a personas como ellos (1 Corintios 16:17-18).
EL EXITOSO MINISTERIO del apóstol Pablo estuvo plagado de luchas espirituales y personales. Este gran hombre de Dios que trabajó incansablemente para que el Imperio romano fuera sacudido por el poder del evangelio, encontró a cada paso obstáculos que procuraron frenar su tarea y abatían su espíritu,
De manera particular sobre la iglesia de Corinto, en cierta ocasión el apóstol Pablo recibió a algunos miembros de la familia de Cloé, quienes le informaron que la iglesia estaba pasando por contiendas y divisiones. Con una súplica vehemente, el gran apóstol le escribió a esa iglesia: «Hermanos, les ruego por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer» (1 Cor. 1:10). ¡Cuánto sufría Pablo al ver que los representantes de Jesús en el mundo estaban divididos y peleados! Estas noticias lo angustiaban sobre manera.
Dios no dejaría que su siervo sufriera a la distancia y envió a tres hombres para que lo fortalecieran y animaran. Con su llegada, Pablo escribió: «Me alegré», pues ellos «han fortalecido mi espíritu y el de ustedes», ¿Qué hicieron estos hombres para alegrar al gran apóstol? «Estéfanes, Fortunato y Acaico fueron capaces de renovar el espíritu de Pablo dándoles buenas noticias acerca de la iglesia. Lo animaron con relatos positivos que equilibraron el informe negativo que recibió de los miembros de la familia de Cloé. Experimentaron el amor que Pablo les tenía. A su vez, ellos le mostraron su afecto» (Simon Kistemaker, Comentario al Nuevo Testamento: 1 Corintios, p. 663).
De igual manera es posible que a nuestro lado haya personas desanimadas y tristes. Los problemas actuales de nuestra sociedad se ven reflejados en centenares de rostros que transmiten ansiedad y carencia de esperanza. Incluso en nuestra familia puede haber algunos que estén pasando por un momento de tristeza o soledad. Para estos casos, ¡qué importante son las palabras de ánimo y esperanza! Así como Estéfanas, Fortunato y Acaico trasmitieron alegría y confortaron el espíritu de Pablo, también nosotros podemos estimular a nuestros semejantes.
Antes de entregarte a las tareas cotidianas de hoy, pídele al Padre eterno que ponga en tus labios palabras de ánimo y mensajes positivos. Ruégale para que su Espíritu te guíe y puedas ser usado como lo fueron estos tres hombres de fe.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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