15 DE JUNIO
SER Y PARECER
¡A la enseñanza y al testimonio! Si sus palabras no corresponden a esto, es porque no les ha amanecido (Isaías 8: 20).
EL VERSÍCULO DE HOY LO ESCUCHÉ DESDE PEQUEÑO en labios de mis padres. Cada vez que se hablaba sobre una doctrina o alguna persona que decía tener alguna revelación, aplicaban la ley de Dios y veían si el testimonio del mensaje coincidía con la ley.
Pero el versículo en cuestión también lo utilizan aquellos que no son de nuestra fe y nuestro testimonio debe ayudarlos para que acepten la ley divina. Es decir, no solo hay que ser cristiano, sino también parecerlo, ya que si los demás ven un ejemplo de vida que no coincide con la fe, ellos jamás aceptarán la verdad adventista.
Ese fue el caso de Malta, una mujer de unos 50 años de edad, divorciada, madre de dos hijos, que trabajaba como empleada en un banco importante de su ciudad. Los más de cuarenta empleados del banco habían recibido invitaciones, volantes, folletos, revistas y libros de nuestra fe por mano de Malta, pero nunca se habían acercado a nuestra iglesia y no mostraban el más mínimo interés. En reiteradas oportunidades Malta me preguntó por qué Dios no obraba dándole algún fruto de toda la siembra que ella había realizado en su medio laboral, pero por muchos años no tuve una respuesta para darle.
Sin quererlo conocí a un joven que trabajaba en ese mismo banco y con él entablé una hermosa amistad. Compartí los estudios bíblicos y decidió guardar el sábado y ser fiel a Dios en muchas áreas de su vida, pero se negó asistir a la iglesia. En una charla que mantuvimos sobre el tema, me dijo: «Pastor, yo sé que sos una buena persona, pero no puedo ir a tu iglesia. No es por vos, es por Malta, porque todos en el banco la señalan como lesbiana. ¿No te parece extraña la relación que tiene con la gerente del banco?». Tristemente, todos los bancarios tenían la misma opinión que este joven y ese mal testimonio redundó en una cosecha nula después de tanto trabajo misionero.
Personalmente, no creo que Malta haya sido lesbiana, pero ¿quién convencería a esos empleados? Cada vez que se les veía juntas en el auto, en un restaurante o paseando en la peatonal, ¿qué testimonio recibían?
Un gran profesor que tuve mientras estudiaba teología nos dijo en una oportunidad: «No solo hay que ser bueno, sino también parecerlo». Esta es una gran verdad, porque tu testimonio puede ayudar a otros a aceptar la fe adventista o puede hacer que la rechacen. Pídele sabiduría a Dios para que tu testimonio no manche la fe que profesas.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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