15 DE SEPTIEMBRE
DEMASIADO RICO PARA SEGUIR A JESÚS
Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme». Cuando aquel hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico (Lucas 18:22-23).
PERMÍTEME IMAGINAR A UN RICO DE ESTE TIEMPO. Yo lo imaginaría como dueño de una multinacional en la que su presencia no es necesaria para facturar cientos de miles de dólares por día. Posee mansiones en diversas ciudades del mundo, algunos jets propios para viajar cuando él lo disponga en el momento que él lo desea. Prácticamente todas las líneas hoteleras de cinco estrellas lo han tenido como huésped y sus propinas son apreciadas por todos los empleados del hotel. Sus vacaciones han durado meses en los lugares más exóticos del planeta. Nunca falta a los grandes eventos mundiales: juegos olímpicos, mundiales de futbol, entrega de Oscar, celebración y entrega de premios Nobel. Tiene fama mundial, y los trajes, relojes y autos más exclusivos del mundo han pasado por sus manos.
Pero en cierto momento se encuentra con un Hombre de filiación divina y su corazón se conmueve. Se pregunta si quizás este hombre pueda hacer algo para llenar su vacío interior, y al conversar con él, todo va como lo esperaba, hasta que escucha de sus labios: «Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme». El hombre rico piensa en sus mansiones, sus cuentas bancarias, su comodidad, sus vacaciones… ¿No será que Jesús le pidió demasiado?
«La mayoría de los habitantes del mundo permite que las posesiones terrenas eclipsen las atracciones celestiales. Colocan sus afectos en las cosas mundanales y se alejan de Dios. Cuán lastimoso pecado es que los hombres no despiertan a la realidad y comprendan cuán necio es permitir que los afectos desordenados por las cosas terrenales expulsen el amor de Dios del corazón. Cuando el amor a Dios es expulsado, el amor al mundo surge rápidamente y llena el vacío» (Elena G. White, Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 142).
Pasó el tiempo y el hombre rico ya tiene 87 años, y en las últimas horas de vida, todavía recuerda a aquel Hombre que le pidió que vendiera todo. Está a punto de morir y de abandonar obligadamente sus riquezas para siempre, pero no sabe que la vida eterna la perdió hace ya mucho tiempo cuando despreció la invitación de aquel gran Hombre.
¿Es tu amor por Jesús superior a cualquier cosa de este mundo? Esta es la pregunta que cada día debes responder.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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