19 DE OCTUBRE
IDENTIDAD ORAL CON JESÚS
Pedro volvió a negarlo. Pero poco después los que estaban allí volvieron a decirle: «La verdad es que eres uno de ellos, pues eres galileo» (Marcos 14: 70).
MIENTRAS ESPERABA QUE ME ATENDIERAN en un comercio que estaba ubicado en una esquina, dos autos que transitaban a una velocidad considerable colisionaron frente a mi vista. Todos los que estábamos en el comercio salimos a la vereda para observar detenidamente los daños que se habían producido en aquel choque.
Uno de los conductores, sumamente enojado, comenzó a insultar al otro y a proferir un sin número de malas palabras, mientras que el otro intentó mantener la calma hasta que vio a su hija, una niña de unos 8 años de edad, que lloraba asustada. En ese momento, comenzó él también a decir todo tipo de improperios e insultos y así, como por unos quince minutos, estos caballeros dieron un espectáculo callejero diciéndose barbaridades.
Tristemente el uso de las malas palabras no es exclusivo de los momentos trágicos, ya que los medios de comunicación y la sociedad en general utilizan un lenguaje obsceno, ofensivo y denigrante. La repetición constante de las malas palabras trajo como consecuencia que muchos cristianos hayan acostumbrado su oído al escucharlas y luego, sin quererlo, las repitieran.
Pero como hijos de Dios no podemos aceptar costumbres y modas mundanas, porque muchas de ellas son pecaminosas; el uso del vocabulario que utilizamos nos identifica con Jesús o con los incrédulos.
Si deseamos identificarnos con Jesús debemos recordar que él nunca pecó (Heb. 4: 15), que de sus labios nunca salieron palabras ofensivas o groseras y que «cuando lo insultaban, no contestaba con insultos» (1 Ped. 2:23 DHH). Nunca habló en doble sentido ni tampoco se refirió con adjetivos obscenos a un semejante. Esta manera de vivir y de hablar fue transmitida a sus discípulos y llegó a ser como un sello en cada uno de los que lo habían acompañado en su ministerio terrenal. Específicamente, recordando los momentos de la crucifixión, uno de los que se calentaban alrededor del fogón le dijo a Pedro: «La verdad es que eres uno de ellos, pues eres galileo». Finalmente, para no verse involucrado con Jesús y ser «uno más del montón», Pedro debió maldecir y jurar y de esa forma romper la identidad oral que mantenía con el divino Maestro.
Tu manera de hablar, ¿se parece a la de Jesús? ¿Le permitiste al Espíritu Santo que santifique tu vocabulario? Al igual que Pedro, podemos identificarnos con nuestro Salvador sin necesidad de dar un gran sermón, sino solamente viviendo como él vivió y hablando como él habló.

===================
EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
===================
|| www.drministries.org ||
===================