20 DE MARZO
UNA OPORTUNIDAD DESAPROVECHADA
Por esos días Merodac Baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías por conducto de unos mensajeros, pues se había enterado de que Ezequías había caído enfermo (2 Reyes 20: 12).
EZEQUÍAS HABÍA CAÍDO ENFERMO DE MUERTE y el profeta Isaías confirmó su gravedad diciéndole: «Pon tu casa en orden, porque no vas a sanar, sino que morirás» (2 Rey. 20: 1). Al escuchar la terrible noticia, la angustia se apoderó del corazón del rey y mientras oraba «Ezequías prorrumpió en llanto» (vers. 3).
Dios escuchó la oración del rey y prometió la sanidad, pero antes de hacerlo, realizó una señal extraordinaria. La sombra que producía la luz del sol en el reloj del palacio retrocedió diez grados.
El pueblo babilónico era conocido por estudiar el cielo y los astros. La señal que Dios había hecho para asegurar la sanidad de Ezequías no había pasado inadvertida y pronto se supo que el Dios de Israel había hecho esa maravilla. Entonces «Merodac Baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías por conducto de unos mensajeros, pues se había enterado de que Ezequías había caído enfermo». ¡Qué gran oportunidad se le presentaba a Ezequías de mostrarle a Merodac-baladán al maravilloso Dios de Israel!
Lamentablemente, el rey Ezequías no aprovechó la oportunidad y en vez de hablarle a los embajadores del Dios que lo había salvado de la muerte, le mostró todos los palacios, los tesoros y las armas que habían acumulado los reyes israelitas. Esos hombres que deberían haber llevado un mensaje transcendente de salvación, solo volvieron para hablar de las riquezas y los tesoros mundanales que habían visto.
Es posible que Dios también obre milagros y realice maravillas en tu vida. Es posible que su poder se muestre dándote salud, una familia, bienestar económico, paz mental y segundas oportunidades. En algunas ocasiones, somos protagonistas de una crisis, como Ezequías, y Dios obra un gran milagro sacándonos de la crisis. En general, esas bendiciones que Dios derrama causan admiración en los inconversos y, ¡ese es el momento de hablarles de Jesús! No tiene sentido hablar de la habilidad humana, de la buena «suerte» o de la casualidad, cuando los hijos de Dios sabemos que él conduce nuestras vidas.
Por esa causa, si Dios te da la oportunidad de hablar de su poder, aprovéchala. No le permitas a los inconversos irse con palabras mundanas. Háblales del Dios de tu salvación.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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