21 DE NOVIEMBRE
LA HOMOSEXUALIDAD ES PECADO II
Lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, y pueden comprenderse por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (Romanos 1:20).
CONTINUANDO CON EL TEMA DE AYER, durante el año 2010 fue posible ver a través de los medios argentinos a actores, periodistas, políticos y diferentes personajes de renombre que justificaban la práctica homosexual porque no le encontraban nada «malo». A través de conmovedores discursos procuraban ganar el favor popular y trataban de ortodoxos, inquisidores, fascistas e intolerantes a quienes se oponían. Nunca en los debates televisivos se nombraba a la Biblia y bajo la excusa de que «Dios es amor», decían que todo estaba permitido.
Por otra parte, casi en minoría, algunos políticos y gente famosa trataban de frenar esa ola de corrupción moral nacional. Se realizaron grandes marchas en repudio a esa ley que favorecía la homosexualidad, muchas de ellas llevadas a cabo por grupos evangélicos y pentecostales. Nuestra iglesia no se unió a esas marchas, pero predicó en los púlpitos las razones bíblicas por las cuales considera la práctica homosexual como pecado.
El versículo de hoy está en un contexto donde Pablo condena toda actividad sexual que difiera del plan de Dios. Según lo expresa, aquellos que deshonran sus cuerpos entregándose a la depravación, «no tienen excusa» en lo que hacen, ya que las «cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo». Es decir, Dios se mostró como Creador, pero existen algunos que no quieren verlo para dar rienda suelta a sus inclinaciones pecaminosas.
Cuando Dios creó el mundo le dio al ser humano la capacidad de ser libre y de elegir su destino. Pero Dios no lo creó para que eligiera su sexualidad. Por designio divino Adán fue creado como hombre y Eva como mujer; no hubo participación ni decisión humana en la creación y la sexualidad de ambos. El pecado introdujo la idea de que es posible elegir qué tipo de práctica sexual tener, pero quienes aceptamos a Dios como nuestro Padre y Creador jamás podremos aprobar la práctica homosexual, porque va en contra del plan de creación divino.
La homosexualidad, como el adulterio, la pornografía, el bestialismo, la fornicación y cualquier otra práctica sexual diferente a la establecida por Dios en las Escrituras, son pecado. Dios y su Palabra lo establecen como pecado, y quienes lo creemos no somos intolerantes ni ortodoxos. Sencillamente predicamos lo que la Biblia enseña.
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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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