22 DE OCTUBRE
SIN QUEJAS
¿Qué podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Tripulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada? […] Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:35, 37).
¿SUELES QUEJARTE CON FACILIDAD? En muchas iglesias en las que he trabajado he conocido personas con estas características. No son felices. Siempre están disconformes. A lo largo de su vida recibieron muchos disgustos y penas, y en el presente, sus comentarios siempre manifiestan algún tipo de queja.
Cuando Pablo escribió su carta a Roma, hizo una pregunta desde su propia experiencia: «¿Qué podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada?»
Te preguntaste alguna vez, ¿qué te puede separar del amor de Dios?
Pablo tenía verdaderas razones para quejarse con la iglesia cristiana y con Dios. Por predicar el evangelio tuvo que sufrir muchísimo y de su propia mano nos cuenta: «Cinco veces he recibido de los judíos treinta y nueve azotes; Tres veces he sido azotado con varas; una vez he sido apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar. Son muchas las veces que he estado de viaje corriendo peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de mi propia gente, peligros de los no judíos, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. He pasado por muchos trabajos y fatigas; muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido de hambre y de sed; muchas veces no he comido, y he pasado frío y desnudez. Además de todo esto, lo que cada día pesa sobre mí es la preocupación por todas las iglesias» (2 Cor. 11:24-28).
Después de haber narrado todas estas situaciones, Pablo podría haber expresado algún tipo de queja o de lamento. Sin embargo, lejos de quejarse, él estaba seguro del amor de Dios y para contestar la pregunta que les hizo a los romanos, escribió: «En todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó».
Es posible que en el presente tú estés viviendo algún tipo de situación dolorosa o difícil. Quizás hasta sea injusta, porque lo que vives no lo mereces ni lo provocaste. Pero no dejes que tus labios expresen quejas o dudas del amor divino. Así como Dios acompañó a Pablo a lo largo de su vida, también estará contigo para fortalecerte cuando el sufrimiento te golpee. Aunque no lo veas, aunque no sientas su mano sobre tu hombro, Dios siempre te sostendrá. Eres su hijo y como Padre Dios guiará tu vida hasta que llegues a la inmortalidad.
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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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