23 DE MARZO
LA CAUSA DE LA VICTORIA
Fue así como en aquella ocasión los israelitas fueron derrotados, y los hijos de Judá vencieron, pues se apoyaron en el Señor, el Dios de sus padres (2 Crónicas 13: 18).
DESDE QUE EL PECADO ENTRÓ AL MUNDO, uno de los grandes desafíos que enfrentaron los hijos de Dios es confiar plenamente en él. Aunque es más fácil confiar en lo que muestran los sentidos, para recibir la ayuda divina es necesario una medida de fe.
Los sentidos mostraban que el rey Abías y el ejército de Judá estaban perdidos. El ejército de las diez tribus del norte de Israel, comandadas por el rey Jeroboam, tenía cuatrocientos mil hombres más que el ejército de Abías; para sumar gravedad al problema, Jeroboam le tendió una emboscada y le presentó batalla por el frente y por detrás.
Mientras tanto, el rey Abías realizó un discurso que hizo profesión de fe. Le recordó al ejército de Israel que ellos estaban viviendo en idolatría adorando los becerros de oro que Jeroboam les había construido y que habían expulsado a los levitas de sus tierras. «Para nosotros —les dijo Abías–, nuestro Dios es el Señor, y jamás lo hemos dejado […] Dios es nuestro jefe» (2 Crón. 13:10, 12). La tribu de Judá se había mantenido fiel a Dios y le rendía culto y adoración como Dios se lo había indicado. Esa era su confianza y en Dios se respaldaban.
A pesar del conmovedor discurso que suplicaba que no pelearan, Jeroboam inició el combate contra la tribu de Judá, pero «Dios desbarató a Jeroboán y a todos los israelitas, a favor de Abías y de Judá. Entonces los israelitas huyeron delante de Judá, pero Dios los entregó en sus manos» (vers. 15-16).
¿Cuál fue la causa de la victoria de Abías? ¿Fue la estrategia y la capacidad de organizar las fuerzas? ¿Fueron las armas de Judá superiores a las de Israel? No, Abías y su ejército vencieron porque se apoyaban en el Señor el Dios de sus padres. ¡Apoyarse en Dios fue la gran ventaja que les dio la victoria!
Los hijos de Dios de este tiempo también tenemos luchas que enfrentar. La lucha más importante que tenemos todos los hijos de Dios, es la lucha contra las tendencias pecaminosas de nuestro corazón. El egoísmo, el orgullo, el rencor, la envidia, los malos pensamientos y otra cantidad de rasgos pecaminosos intentan tomar el control de nuestra vida. Pero la victoria está asegurada si al igual que los hombres de Judá y el rey Abías nos apoyamos en nuestro Dios. Si, apoyarnos en Dios nos hará «más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Rom. 8:37).

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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