23 DE NOVIEMBRE
TRABAJANDO PARA EL REINO DE DIOS
Oí una voz que venía del cielo, la cual me decía: «Escribe: De aquí en adelante, bienaventurados sean los que mueren en el Señor». Y el Espíritu dice: «Sí, porque así descansarán de sus trabajos, pues sus obras los acompañan» (Apocalipsis 14: 13).
CONOCÍ A UN LÍDER QUE TRABAJÓ POR AÑOS EN LA IGLESIA ADVENTISTA. Aunque sus hijos eran pequeños, abandonó la comodidad de una iglesia grande y se trasladó para apoyar un pequeño grupo que se congregaba en la cochera de un hermano adventista. Luego de conseguir el terreno, todos los domingos acompañó y trabajo para que la construcción del templo estuviera terminada. Por razones económicas, la construcción de esa iglesia tardó más de veinte años en terminarse. Aun así, este hermano se presentaba todos los domingos que se invitaba para trabajar.
Como anciano de iglesia, los sábados de tarde salía con otros hermanos a visitar a quienes estaban pasando por problemas o que estaban desanimados. Siempre tenía una palabra de aliento y un versículo bíblico para compartir. Por muchos años, diferentes personas llegaron al conocimiento de Cristo y de las Escrituras por el esfuerzo de este anciano de iglesia.
Pero una mañana, cuando salía para el centro de su ciudad, un conductor distraído lo atropelló. Después de estar una semana en estado de coma el Señor lo llamó al descanso. Fue un sábado de mañana el día que se realizó el sepelio, y su iglesia, esa que por tanto tiempo lo vio trabajar, cerró sus puertas para despedir a este hombre de Dios y acompañar a los deudos. Tuve el privilegio de dar ese servicio fúnebre religioso.
Algunos me preguntaron: «¿Cómo fue posible que alguien que trabajó tanto para Dios haya encontrado la muerte de esa manera?». Quienes hacen esas preguntas, no comprenden que carece de valor la manera de morir, porque lo que Dios valora es la manera de vivir. Por eso, a través del apóstol Juan el Señor nos anima: «”De aquí en adelante, bienaventurados sean los que mueren en el Señor”. Y el Espíritu dice: “Sí, porque así descansarán de sus trabajos, pues sus obras los acompañan”».
Elena G. White confirma estas palabras: «El grito de batalla se deja oír a lo largo de las filas. Que cada soldado de la cruz, desprovisto de autosuficiencia, avance revestido de mansedumbre y humildad, y provisto de una firme fe en Dios. Su obra y la mía no terminarán con esta vida. Podremos descansar en la tumba durante breve tiempo, pero, cuando se escuche el llamado, asumiremos de nuevo nuestro trabajo en el reino de Dios» (Testimonios para la iglesia, t. 7. p. 20).
Y tú, ¿estás trabajando para el reino de Dios?
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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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