25 DE AGOSTO
MIL RECURSOS
Jabés invocó al Dios de Israel. Dijo: «¡Cómo quisiera que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no sufra yo ningún daño!» Y Dios le concedió lo que pidió (1 Crónicas 4: 10).
EN EL VERANO DE 1996 realicé por primera vez la tarea del colportaje, aunque no tuve el éxito económico que deseaba y necesitaba. Mis padres no podían ayudarme a pagar los estudios y todo dependía del dinero que obtuviera en la venta de nuestros libros. Si bien practicaba una estricta economía y cuidaba hasta el último centavo, vendía muy pocos libros y al avanzar el verano, temía no tener lo suficiente para abonar el año siguiente de estudios. En una charla telefónica con mis padres, les hablé de mi preocupación y cada miembro de mi familia se encargó de escribirme una carta para darme ánimo y confianza en Dios.
Una de las cartas que más me impactó fue la de mi hermana Gaby, que a través de la redacción de una adolescente me dijo: «Dios está preocupado por tu felicidad más que vos mismo, y él escucha tus oraciones y te quiere tanto que no le gusta verte triste o preocupado. Él tiene mil recursos distintos que estás ignorando, así que sea vendiendo la Palabra de Dios o de la manera que a Dios mejor le parezca, te dará lo necesario para que estudies». Luego transcribió una cita de Elena G. White que dice: «Vi que toda oración que es elevada con fe por un corazón sincero, será oída y contestada por Dios, y que aquel que envió la petición obtendrá la bendición cuando más la necesité, y a menudo esta excederá sus expectativas. No se pierde una sola oración de un verdadero santo, si es elevada con fe por un corazón sincero» (Testimonios selectos, t. 3, p. 17).
Efectivamente, Dios escuchó las oraciones y me permitió estudiar sin ningún problema, aunque en esa oportunidad los medios no llegaron a través del colportaje.
Jabes, un descendiente de Judá, podría pasar inadvertido en las Escrituras. Nada se sabe de él, salvo que fue «el más destacado de sus hermanos» (1 Crón. 4:9), pero a continuación se menciona una corta oración que hizo y es la que aparece en el versículo de este día.
De la misma manera como Dios le otorgó el pedido a Jabes y me permitió estudiar luego de un verano poco exitoso, Dios puede suplir todas tus necesidades. Nuestro Padre celestial tiene «mil recursos» para ayudarte, así que no dudes en acudir a él cada vez que lo necesites.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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