25 DE FEBRERO
LOS PELIGROS DE LA CRÍTICA
¿Por qué se atreven a hablar mal de mi siervo Moisés? (Números 12:8).
LAS ESCRITURAS REGISTRAN EL DOLOROSO hecho que protagonizaron María y Aarón al murmurar contra su hermano Moisés. «¿Acaso el Señor ha hablado solo por medio de Moisés? ¿Acaso no ha hablado también por medio de nosotros?» fue el menosprecio realizado por los dos hermanos. Pero el versículo termina diciendo: «Y el Señor lo oyó» (Núm. 12:2). No existe palabra que salga de nuestros labios, pensamiento que cruce nuestra mente, que nuestro buen Dios no tenga conocimiento de ella.
Dios llamó a los tres hermanos al tabernáculo de reunión, entonces apartó a Aarón y a María. Dios les presentó la diferencia entre Moisés y los profetas que habría en su pueblo, y lo luego dijo de él: «Es fiel en toda mi casa» (vers. 7). «¿Por barn qué se atreven a hablar mal de mí siervo Moisés?». Al retirarse la nube, Aarón vio con espanto que su hermana estaba totalmente leprosa, y con desesperación reconoció su pecado y le rogó a Moisés que intercediera ante Dios para que la sanara.
Moisés, que amaba a sus hermanos, rápidamente suplicó en oración: «Dios mío, ¡te ruego que la sanes!» Es notable que en esta oración Moisés comienza diciendo: «¡Te ruego!», pero termina «que la sanes». Esto nos recuerda que Moisés hablaba con Dios «como habla cualquiera con su compañero» (Exo. 33: 11). Dios escuchó su oración y María fue sanada, pero permaneció durante siete días apartada del campamento.
La crítica no ha cesado con el paso del tiempo, por eso es necesario abordar el tema desde dos ángulos diferentes. El primero: los cristianos nos podemos ver tentados a criticar a aquellos que Dios ha puesto en el liderazgo de la iglesia. Nuestros líderes, son seres humanos falibles y sujetos a error, pero debemos recordar que fue Dios quien los designó a través de su Espíritu para que desempeñen esa función. Criticarlos nos ubica en una situación desventajosa, ya que Dios nos podría preguntar: «¿Por qué se atreven a hablar de mis siervos?».
En segundo lugar, es posible que tú te estés desempeñando como dirigente en algún área de la iglesia. Para ello deseo transcribir las palabras oportunas del pastor Roberto Pierson: «La crítica daña, ofende, enoja, contribuye a la producción de úlceras. Pero el hijo de Dios -el dirigente cristiano, tiene acceso a una Fuente de fortaleza que remediará el daño, suavizará la ofensa, calmará el enojo y evitará las úlceras. Esa fuente es Cristo. El amor a él y a su ley puede mantenernos en perfecta paz bajo la crítica más punzante» (Para usted que quiere ser dirigente, p. 114).

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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