26 DE SEPTIEMBRE
PERDIDO POR UNA FIESTA
En la fiesta de su cumpleaños, Herodes ofreció una cena a sus príncipes […] Entonces la hija de Herodías se presentó en la fiesta y bailó, y tanto agradó esto a Herodes y a los que estaban con él a la mesa, que el rey le dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré» (Marcos 6:21-22).
HERODES PODRÍA FIGURAR EN LA ESCRITURA como un grande de la fe. Este rey estuvo relacionado con Juan el Bautista y con Jesús, pero desaprovechó las oportunidades que la Providencia puso a su alcance.
Una de las escenas más dramáticas de su vida estuvo relacionada con una gran fiesta el día de su cumpleaños. Debería haber sido un día especial, lleno de alegría y regocijo, por el contrario, fue el día que cortó el último eslabón que lo unía con el cielo, matando al embajador de Jesús. Juan el Bautista, que había sido encarcelado por señalar el pecado de adulterio que Herodes compartía con Herodías, fue decapitado por el pedido caprichoso de una joven bailarina.
¿Cómo pudo Herodes caer tan bajo? Una promesa a la ligera hecha en medio del festín terminó con la vida del profeta y Herodes manchó sus manos con la sangre de un siervo de Dios.
Las fiestas y los bailes suelen ser lugares donde la razón queda excluida. «Una fiesta es una gran mentira. Es una farsa. Un teatro hipócrita para personas frustradas e individuos con una fuerte tendencia a la depresión. Una puerta falsa donde se intenta buscar la alegría y la felicidad ocultando los verdaderos problemas que atañen a la conciencia humana. Es un mecanismo de defensa para escapar de la realidad. Por lo tanto, en una velada donde abunda el baile, el alcohol y la frivolidad se da por sentado que no se puede ejercer el buen criterio. Es decir, dentro de un jolgorio no se piensa ni se razona. Simplemente se reacciona ante los diferentes estímulos que plantean la música, los amigos y la bebida; (Alejandro Medina Villareal, Lealtad sin condiciones, p. 154). Cuando Herodes vio danzar a la hija de Herodías, actuó sin pensar, ofreciéndole hasta la mitad de su reino (Mar. 6:23). Nunca imaginó que el diablo usaría su imprudente promesa, para que se viera obligado a terminar con la vida del más grande profeta nacido en este mundo (Mat. 11:11).
El ejemplo negativo del rey Herodes está en las Escrituras para ayudarnos a entender que existen lugares donde el entendimiento y el Espíritu de Cristo quedan excluidos. Nosotros que vivimos en una permanente guerra espiritual, necesitamos de ambos para alcanzar el éxito.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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