28 DE FEBRERO
VIO ALLÍ…
En otra ocasión, Sansón fue a Gaza. Ali vio a una prostituta, y tuvo relaciones con ella (Jueces 16:1).
SANSÓN FUE UNO DE LOS JUECES QUE DIOS UTILIZÓ para gobernar a Israel por veinte años, pero este juez fue un hombre con tremendas debilidades en el aspecto sexual. De muy joven quiso casarse con una filistea y aunque sus padres se opusieron, se obstinó en hacer su voluntad. En los últimos años de su vida una mujer jugó con sus sentimientos, robó su secreto y lo condujo a la ruina.
El versículo de hoy muestra a Sansón mirando: «Vio a una prostituta». Sus ojos lo condujeron por la ruta del pecado. Quizá te preguntes: ¿Qué tiene de malo mirar? «Un hombre puede ciertamente admirar a una mujer sin sentir deseos pecaminosos; de lo contrario, Dios habría creado una situación en la que es imposible hacer lo correcto, ya que él hizo a las mujeres de tal manera que atraen naturalmente las miradas de los hombres. La belleza y la femineidad fueron hechas para ser apreciadas. Una mirada lujuriosa consiste en ver a la mujer fundamentalmente como un objeto sexual y dedica una atención exagerada a las partes sexuales del cuerpo femenino. Las damas tienen en mente esa reacción masculina cuando dicen, por ejemplo: “¡Sentí que él me desnudaba con los ojos!”» (Charles Wittschiebe, Dios inventó el sexo, p. 235).
Salomón describió la naturaleza pecaminosa del hombre al decir: «¡Los ojos nunca se cansan de ver!» (Ecle. 1: 8). El enemigo de Dios aprovecha esta debilidad para tentar y arrastrar al pecado. Hoy, miles de hombres y mujeres se exhiben como mercadería de oferta, luciendo cuerpos semidesnudos y con una acentuada sensualidad. Telenovelas, publicidad impresa, películas y páginas de internet procuran llevar a hombres y mujeres al error de Sansón: mirar. Algunos piensan que por ser mayores de 18 años no existe peligro en mirar con una connotación sexual a una persona del sexo opuesto, pero esa auto confianza conduce al suicidio espiritual, ya que borra todo vestigio de pureza e inocencia mental.
Querido lector: el triste error de Sansón no tiene porqué repetirse en tu vida. Si cada persona que se aventura a introducir en su mente imágenes lujuriosas recordara el triste final del hombre más fuerte del mundo, muchos no se atreverían a mirar y habría menos hogares destruidos y menos apostasía. Nuestro Padre celestial nos dio leyes específicas que ponen al descubierto las intenciones del corazón; esas leyes tienen el propósito de protegernos a nosotros, a los que amamos y formar caracteres para el reino de los cielos.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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