28 DE NOVIEMBRE
PADECIENDO POR CRISTO
Alégrense de ser partícipes de los sufrimientos de Cristo, para que también se alegren grandemente cuando la gloria de Cristo se revele (1 Pedro 4: 13).
CUANDO PEDRO LE ESCRIBIÓ SU CARTA A LOS CRISTIANOS «EXPATRIADOS» (1 Ped. 1: 1), lo hizo porque deseaba ayudarles a fortalecer su fe y animarlos en medio «de la prueba de fuego» (4: 12) que estaban padeciendo.
Como estaba profetizado en el Apocalipsis, los cristianos que vivieron hasta el siglo IV fueron terriblemente perseguidos por lo paganos que formaban parte del Imperio romano. Fueron tiempos tremendos para las iglesias de Cristo, pero también fueron tiempos de victoria, ya que no había lugar para los mediocres espirituales.
Mientras estudiaba teología leí en la biblioteca de la universidad un libro que narra dramáticamente las vivencias de los cristianos durante las persecuciones del emperador Decio. De manera particular llamó mi atención el valor y la firmeza de Polio, un niño de trece años perteneciente a la nobleza romana, que defendió su fe y amor por Jesús con la vida.
«-La ley del estado te prohíbe ser cristiano, bajo pena de muerte. Pues, si tú eres cristiano, debes morir.
– Yo soy cristiano – repitió Polio firmemente. – Entonces debes morir. – Amén. Así sea. – Pero, muchacho, ¿sabes tú lo que es sufrir la muerte?
– De la muerte. ¡Ah! He visto demasiado de la muerte durante los últimos meses. Y siempre he estado a la expectativa del momento en que pueda ofrecer mi vida por mi Señor resucitado, cuando llegase mi turno…
Luego de haber defendido su fe con tremenda convicción en aquel juicio, Polio fue arrojado a las arenas del Coliseo donde un tigre terminó con su vida» (Editorial Portavoz, El mártir de las catacumbas, pp. 112, 120).
Actualmente, aunque el cristianismo es aceptado, también es posible ser participantes de los padecimientos de Cristo. Un padre que no consigue trabajo por su fidelidad al sábado; una madre que lucha por asistir a la iglesia con sus hijos ante la oposición de su esposo; una familia que se siente aislada desde su bautismo porque sus amistades no comprenden su fe; un joven que es ridiculizado por sus amigos al no querer consumir alcohol; son algunos ejemplos de los padecimientos que suelen escucharse en nuestros templos. También hoy los fieles cristianos pueden sufrir y padecer por causa de su fe.
Si te encuentras identificado con aquellos que padecen por su fe, no te desanimes. El Dios del cielo comprende tu situación y te exhorta: «Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida» (Apoc. 2:10).
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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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