29 DE AGOSTO
DIOS VALORA LAS PEQUEÑAS TAREAS
Apártenme a Bernabé y a Saulo, porque los he llamado para un importante trabajo (Hechos 13:2).
PARA LLEVAR EL EVANGELIO A LOS GENTILES EL ESPÍRITU SANTO seleccionó a Saulo (luego llamado Pablo) y Bernabé. Por una cuestión de temperamento, Pablo siempre sobresalió en su labor misionera, aunque estuviera acompañado primeramente por Bernabé y luego por Silas. Pero el tremendo trabajo evangelizador que Pablo realizó no se hubiera llevado a cabo si a su lado no hubieran estado hombres de oración y de fe.
En toda tarea que se realiza para Dios hay gente que sobresale del resto y que son las «estrellas» del evento, mientras que hay otras personas que por su labor o temperamento pasan inadvertidas. Sin embargo, cuando las Escrituras nombran a Bernabé, Silas, Timoteo, Tito y a tantos otros que acompañaron al gran apóstol, es porque, aunque pasen inadvertidos a los ojos humanos, hay un Dios en los cielos que ve y valora toda labor de sus hijos, por más humilde que sea.
En nuestras iglesias también hay hermanos que trabajan de forma humilde y que su labor puede no ser apreciada. Al recibir a un gran predicador o evangelista los miembros de iglesia hacen fila para saludarlo, estrechar su mano y recibir su bendición. Pero, aunque el protagonista del evento fue ese gran predicador, otros estuvieron haciendo su parte para que la predicación se llevara a cabo. Piensa un momento. En una campaña hay gente encargada de alquilar el salón en que se harán las reuniones, hay hermanas encargadas de realizar la decoración y el arreglo floral, otros trabajan en el audio y sonido, también están aquellos que están en la recepción, los que se dedican al orden y la limpieza del lugar, los que acompañan en el ministerio de oración intercesora, los que atienden a los niños para que los adultos puedan escuchar sin interrupciones, entre otras.
Aunque el mensaje haya sido fabuloso y, utilizado por Dios, haya arrancado decisiones para vida eterna, aun así, hay muchos otros que trabajaron sin ser visto. A ellos también debemos estar agradecidos porque sin su labor no habría predicación, Jesús anticipó que esas labores tienen mucho valor para él, ya que dejó la promesa: «Cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre, por ser ustedes de Cristo, no perderá su recompensa» (Mar. 9:41).
¡Qué Dios maravilloso poseemos! Si eres de aquellos que realiza su tarea para Dios con fidelidad y esmero, y quienes están a tu lado parecen ignorarlo, sigue adelante. Hay un Dios que valora incluso a quienes dan un vaso de agua para servir a Jesús.

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EJEMPLOS Y ENSEÑANZAS DE LAS ESCRITURAS
Devoción Matutina para Jóvenes 2022
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, Estados Unidos
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