11 DE DICIEMBRE
DEJAR LIBRE AL CULPABLE
Perdonar al culpable y condenar al inocente son dos cosas que no soporta el Señor (Proverbios 17: 15).
Bajo la premisa de que lo que «no nos afecta no nos molesta», día a día suceden atropellos a la justicia que ni siquiera imaginas. Uno de estos tiene que ver cuando un juez declara culpable a una persona inocente o inocente a un culpable. Esta situación puede ocurrir por soborno a las autoridades, información falsa proporcionada por la policía, testigos comprados, confesiones obtenidas a la fuerza, alteración de pruebas o informantes de quienes se reserva su identidad por cuestiones de seguridad. Aunque todo esto lo habrás escuchado ya, lo más probable es que solo te enteraste de algún caso mediático, como si esto ocurriera de manera esporádica, pero en realidad ocurre con frecuencia en todo el mundo. La maldad e injusticia que imperan en nuestro planeta causa que esto sea pan cotidiano en las cortes judiciales de los diferentes países.
Una de las prohibiciones para los jueces de Israel tenía que ver con este asunto: «Mantente al margen de cuestiones fraudulentas. No le quites la vida al que es inocente y honrado, porque yo no absuelvo al malvado» (Éxodo 23: 7, NVI). Sin embargo, al estudiar la Biblia descubrimos que Dios no nos hace responsables por vivir en un mundo de injusticia, sino que envió a su Hijo Jesucristo a nuestro mundo, de tal manera que pudiera ponerse a nuestro nivel. De cierta manera podemos decir que Dios es «injusto», pues va en contra del concepto de Proverbios 17: 15 y de Éxodo 23: 7.
¿Cómo es esto? El apóstol Pablo se refiere a una decisión de mayor trascendencia que la que pueda determinarse en alguna corte judicial. Esta tiene que ver con la vida o muerte eterna; el veredicto es en el cielo mismo. Entonces Dios «justifica al malvado»; «justifica al impío»; «justifica al pecador» (Romanos 4: 5, NVI, RV1995, RVC). Es decir, nadie merece ir al cielo, somos malvados por naturaleza y nuestro pasado no nos recomienda a vivir eternamente. Pero por fe en Dios, él nos declara justos y dignos de estar en su presencia.
Posteriormente, Pablo explica cómo esto es posible para que Dios siga siendo justo: «Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo»> (2 Corintios 5: 21). Esta es la buena nueva de salvación.
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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