12 DE DICIEMBRE
LA CODICIA
Todo el tiempo se lo pasa codiciando. En cambio, el hombre justo da sin tacañerías» (Proverbios 21: 26, RVC).
En la sociedad actual enfocada en el materialismo y narcisismo, la cuestión de la codicia es asunto común. Algunos pretenden atenuar el concepto con términos como personas llenas de «aspiraciones». Mucha gente llega a tener un anhelo desmedido por el teléfono celular, el calzado deportivo o hasta querer parecerse a cierta persona. La codicia da como resultado baja autoestima, estancamiento en el potencial personal, soledad y tristeza al no poseer todo lo que se desea, así como rencor hacia el envidiado. Es un sentimiento que no deja nada bueno, al contrario, te producirá daño a ti y a los demás.
La actitud de estarse comparando te hará sentir miserable. Mejor, deja de hacerlo porque todos somos diferentes, así como no comparas manzanas con naranjas porque no son iguales, tampoco debes tomar como referencia a ningún ser humano, pues cada quien tiene sus propias cualidades; incluso, esto es verdad entre dos hermanos gemelos.
Por desgracia, cuando miramos a nuestro alrededor tendemos a enfatizar lo que no tenemos en comparación a lo que otra persona sí tiene. Entonces consideramos que tener más dinero o posesiones nos igualará a alguien más. El proverbista comenta: «No te entusiasmes por hacerte rico; usa tu buen juicio, y desiste de esa idea» (23: 4, RVC). ¿Por qué dice esto la Biblia? Porque cuando obtener la riqueza se convierte en tu meta primordial, entonces esa meta va a impulsar a muchos a pagar cualquier precio con tal de lograrlo. Por ejemplo: millones de personas caen en la trampa de apostar que pronto enriquecerse sin mayor esfuerzo. ¿Pero cuáles son las probabilidades de que alguien obtenga el premio mayor? La probabilidad es tan remota que no justifica emplear tus recursos así. Si bien muchos llegan a ser conscientes de esta realidad, no les permite cambiar de parecer porque les parece atractivo fantasear con un estatus social en donde sus egos sean exaltados y los demás quieran ser como ellos. Es decir, pasar de codicioso a codiciado.
Cuando incurres en la costumbre de la comparación caes en otro error que consiste en dejar de ser tú y entonces procuras vivir otra versión de ti, así pierdes tu autenticidad.

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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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