20 DE DICIEMBRE
MODALES EN LA MESA
Ponte un cuchillo en la garganta y refrena en lo posible tu apetito (Proverbios 23: 2, RVC) 4
Proverbios 23: 1-3 y 6-8, aunque son pasajes parecidos, presentan a anfitriones diferentes que invitan a comer a personas por motivos distintos. El propósito de estos incidentes no tiene que ver con reglas de etiqueta como muestra de respeto a los comensales, al chef y a la comida misma. Tampoco se enfoca en el uso correcto de los cubiertos y las manos a la hora de comer, sino a cómo comportarse ante personajes que te invitaron a comer por razones equivocadas.
Poner «cuchillo en la garganta» es un modismo y significa controlar el apetito; no tiene que ver con la idea de volverte anoréxico con el afán de adelgazar. El entorno de la ocasión para aplicar dicho modismo tiene que ver con una persona que te invita a comer para ponerte a prueba. Es decir, decimos quiénes somos de acuerdo a cuánto comemos, cómo comemos y qué comemos. Una persona con un apetito desmedido puede cometer barbaridades.
Ciertamente, el método del anfitrión es analizar ventajosamente la conducta del comensal mediante una invitación. Tú podrás estar libre de preocupaciones si te mides a la hora de comer, no importa quién te convide. La Biblia usa la expresión para referirse al anfitrión «un gran señor», la Nueva Versión Internacional dice un «gobernante». Es decir, tal persona no te va a regalar nada, ese individuo esperará algo a cambio que superará con creces lo que te comiste.
Por otra parte, la admonición es: «No te sientes a la mesa de un tacaño, ni codicies sus deliciosos manjares, que son como un pelo en la pesa (vers. 6-7) ¿Has comido alguna vez, por accidente, un cabello? A pesar de ser tan delgado y fino, es una experiencia muy incómoda. Ese será el sentir de acudir a comer con una persona tacaña, es decir, egoísta, pues resulta muy incómodo comer con alguien que no te invita sinceramente. Tal individuo está calculando el costo. Al tacaño se le define como alguien que alberga maldad en su mirada, es decir, oculta la maldad. El contraste es la persona de ojo bondadoso: «El que mira a otros con bondad, será bendecido por compartir su pan con los pobres» (22: 9).
En conclusión, vivimos en una época de abundancia en Chas facetas de nuestra cotidianidad. Sin embargo, haremos bien en ser cautelosos, moderados y generosos. No te dejes deslumbrar por los bienes ni por los manjares.
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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