23 DE DICIEMBRE
LOS MÁS SABIOS
Hay cuatro animalitos en la tierra que son más sabios que los sabios (Proverbios 30: 24).
El asunto de la sabiduría no se mide por el tamaño o la fuerza de un ser. Agur va a presentarnos cuatro animalitos que tienen en común su pequeñez, pero su sabiduría sobrepasa a la de muchos. Estos cuatro son la hormiga, el conejo, la langosta y la araña. Si reúnes la sabiduría de los cuatro, te va a ir bien.
En primer lugar, aprendemos de la hormiga la previsión. No se trata solo de trabajar arduamente, sino de anticiparse a eventos y prever. Las hormigas acumulan el alimento necesario durante el verano para no morir congeladas en el invierno. Aunque sean muy trabajadoras, de nada les serviría su ímpetu si tuvieran que salir en el invierno. Así que trabajan doble jornada el verano. Si alguna vez has ido al campo en verano, sabrás que pronto las hormigas se presentan para ver qué pueden llevarse de tu alimento.
En segundo lugar, aprendemos de los conejos la seguridad. El conejo es sabio porque reconoce su vulnerabilidad. Si fuera engreído y autosuficiente, no reconocería su debilidad y ante la primera tormenta o ataque de otro animal sucumbiría. Por lo tanto, el conejo es fuerte cuando reconoce que es débil; en consecuencia, se refugia en la roca. En tu caso, de nada te sirve desconocer tus puntos débiles, eres fuerte cuando los admites. Cuando eres consciente de tus limitaciones vas a ser cuidadoso para no errar por exceso de confianza. En el ámbito espiritual, somos fuertes cuando acudimos a la Roca de la salvación que es Jesús. Entonces estaremos seguros y no resbalaremos.
En tercer lugar, aprendemos de las langostas la organización. El éxito de la langosta es la disposición para agruparse, el orden y avanzar como si fueran una sola. De tal manera que en la Biblia se compara a la plaga de langostas a un ejército tan numeroso que puede obstaculizar los rayos del sol de tal manera que el día parezca noche. Una sola nada puede lograr, pero juntas pueden acabar con una cosecha. Somos más sabios y fuertes cuando trabajamos unidos para alcanzar un mismo propósito.
Por último, aprendemos de las arañas la libertad. El ejemplo de la araña es su tenacidad para llegar adonde se lo proponga, de esta manera puede habitar en cualquier lugar, desde una casa ordinaria hasta el palacio del rey. No conoce límites, ninguna muralla por alta o impenetrable que parezca la acobarda.
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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