25 DE JUNIO
135,000 VS 300

Los tres grupos tocaron al mismo tiempo los cuernos de camero y rompieron los cántaros. ¡En la mano izquierda llevaban las antorchas encendidas, y los cuernos de camero en la derecha, y gritaban: “guerra! ¡Por el Señor y por Gedeón!”» (Jueces 7:20).

La coalición enemiga de Israel junto con sus camellos se asemejaba a una plaga de langostas o a la arena del mar (vers. 12). Los soldados sumaban 135 000 (8: 10). ¡Cuando Gedeón convocó a los israelitas a luchar acudieron 32 000 personas, pero Dios no estuvo de acuerdo con esa cantidad, pues 22 000 estaban invadidos por el temor, más de dos terceras partes! Ya que el temor se transmite con mayor facilidad que el optimismo, era cuestión de tiempo para que el desánimo alcanzara hasta los que entonces confiaban en Dios. Por lo tanto, Gedeón indicó que los temerosos se fueran, de inmediato estos le tomaron la palabra (vers. 7: 3).
El ejército de Israel se redujo a 10 000 combatientes, pero aun Dios decretó que eran muchos. El Señor consideró que al ganar la batalla se podían atribuir la gloria del triunfo; por lo tanto, Dios ordenó que el número se redujera hasta quedar solo 300. Además, Gedeón dividió esa cantidad en tres escuadrones de 100 cada uno. Ante esta realidad, ¿qué probabilidad existía que Israel venciera? Ninguna. A menos que Dios concretara uno de los mayores milagros. Ese era el objetivo divino, que cada israelita se convenciera de que Dios peleaba sus batallas. No solo eso, él mismo les indicaba las «armas» que debían portar, así como la estrategia.
En esta ocasión las armas fueron jarrones para romper, trompetas para tocar y antorchas para alumbrar. La estrategia consistió en atacar en la noche y rodear al enemigo para dar a entender que eran muchos. Entonces, al unísono gritaron: «por el Señor y por Gedeón!» ¿Cuál fue el resultado de esa estrategia? Que los enemigos de Dios se destruyeron unos contra otros. El registro bíblico menciona: «Mientras los trescientos israelitas seguían tocando los cuernos de carnero, el Señor hizo que los madianitas lucharan entre sí, y que salieran huyendo» (vers. 22).
Dios fue misericordioso y gracias a la determinación de Gedeón, Israel disfrutó de paz y soberanía durante los siguientes cuarenta años (8: 28). Hoy Gedeón nos inspira a aferrarnos de la mano de Dios, aun cuando sus indicaciones vayan en contra de todos los pronósticos.

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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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