26 DE DICIEMBRE
JUAN EL BAUTISTA

Una voz grita: “Preparen al Señor un camino en el desierto, tracen para nuestro Dios una calzada recta en la región estéril (Isaías 40: 3).
Los cuatro evangelios atribuyen las palabras de Isaías a Juan el Bautista, así que no hay duda que él es su cumplimiento. Juan el Bautista constituye el eslabón entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Jesús se refirió a la relevancia de su misión con las siguientes palabras: «Les digo que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él» (Lucas 7: 28). Es decir, Juan cumplió a cabalidad su misión; pero se quedó a días de ser testigo del mayor acto de amor cuando Jesús murió en la cruz. Por eso, quienes sí tuvieron ese privilegio, son considerados más grandes que él no por lo que hicieron sino por lo que vieron. Ellos coincidieron con el gran tema que los profetas anticiparon.
La función de Juan el Bautista se enmarca en la antigua costumbre que databa de siglos de que previo al viaje de un monarca por su territorio, enviaba a hombres con días de anticipación para que removieran las piedras que impidieran el paso o cualquier obstáculo que no permitiera el avance fluido. La tarea incluía nivelar el camino, de tal manera que el viaje fuera placentero para la comitiva real.
Espiritualmente hablando, los judíos estaban en la aridez del desierto. Su condición no era favorable, pues la rutina, las ceremonias y el exclusivismo, obstaculizaban el desarrollo de la fe en Dios. Juan acudió a predicar de manera literal al desierto; en consecuencia, sus oyentes debían identificar a Jesús y ser receptivos a su mensaje. Aunque el ministerio de Juan suscitó mucha expectación entre la población, él sabía cuál era su función; no consistía en atraer la atención a sí mismo, sino en señalar al «Cordero de Dios».
Si bien lo que comía, cómo vestía y donde vivía fueron elementos para que la gente especulara en cuanto a su procedencia y función, en nada de eso radicaba su fortaleza. En cambio, su poder consistía en su confianza en Dios. Tan firme era su convicción y su entrega a su tarea, que Jesús lo comparó con el profeta Elías que también manifestó esas cualidades (Mateo 11: 13-14). Hoy, Dios envía al embajador celestial que es el Santo Espíritu para quitar ideas e influencias; para moldear la mente y hacernos receptivos a la verdad que Jesús ejemplificó.

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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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