27 DE MAYO
UNA REFLEXIÓN ANTES DE PARTIR

«Señor, tú has sido nuestro refugio por todas las edades. Desde antes que se formaran los montes y que existieran la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios (Salmos 90: 1-2).

De los 150 Salmos, uno es de la autoría de Moisés, el 90. No sabemos el momento exacto cuando lo escribió, pero por el tema que aborda, es evidente que lo escribió un día de su camino a Canaán. El trabajo de Moisés no fue fácil, su firme determinación de darle la espalda al palacio de Egipto para aceptar la comisión divina de ser el libertador y legislador no significó un valle de rosas, sino un recorrido por el inhóspito desierto. Lugar donde su paciencia fue probada al punto máximo debido a la rebeldía de Israel. Por si esto fuera poco, en términos prácticos, Moisés fue un «sepulturero», pues le tocó ver morir a toda una generación, incluso a sus hermanos María y Aarón.
Después de cuarenta años, qué diferentes eran las circunstancias y los rostros del grupo original que salió de Egipto, gente entusiasta por su nuevo estatus de libertad y esperanzada de poseer la tierra, pero su fervor duró muy poco tiempo. Ahora, eran otros rostros. Debido a este panorama, Moisés tuvo tiempo para reflexionar en cuanto a la brevedad de la vida comparada con la eternidad (vers. 4). Cuánta insensatez hay al rebelarnos contra Dios, cuando nosotros, pasamos por el mundo como un sueño, como la hierba que crece hoy y se corta mañana, como la flor que pronto se seca. Nuestra realidad es que pasamos pronto por este mundo, como si voláramos (vers. 5-6, 10).
Por lo tanto, desde la perspectiva de Moisés, siendo que la vida es corta y pasa de prisa, lo más sensato es aprovechar cada día para buscar al Eterno. Lo expresa atinadamente en el versículo 12: «Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance sabiduría». «Contar» implica valorar cada día, usar las horas y los minutos de manera responsable; es decir, esa responsabilidad conlleva acudir a la Fuente de sabiduría para obtener salvación y vida eterna. Ya que todo pasa y todos «pasaremos», la oferta divina de la vida eterna cobra significado e importancia, pues la sabiduría humana por sí misma no puede ofrecernos lo que Dios sí puede. Busca la sabiduría de origen divino cada mañana, para que vivas por siempre: «Llénanos de tu amor al comenzar el día, y alegres cantaremos toda nuestra vida» (vers. 14).
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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