28 DE ABRIL
EL PENTECOSTÉS

«El día siguiente al séptimo día de reposo, se completarán cincuenta días. Entonces presentarán al Señor su ofrenda de trigo nuevo» (Levítico 23:16).

El vocablo «pentecostés» significa cincuenta. Este era el nombre de esta fiesta porque se celebraba cincuenta días después de la Pascua. También se le conocía como fiesta de la Cosecha o fiesta de las Semanas. Además de los animales que eran sacrificados, ese día se ofrecían dos panes de trigo. En esta ocasión los panes llevaban levadura. Este ingrediente tenía un significado positivo, pues representaba el crecimiento, el poder y la expansión del pueblo de Dios ya establecido en Canaán.
La fiesta celebraba la gran cosecha definitiva. Esta celebración encontró su cumplimiento el día del derramamiento del Espíritu Santo cuando los seguidores de Jesús estaban en el aposento alto. Eso marcó el crecimiento exponencial del cristianismo. Durante todo su ministerio Jesús sembró la semilla de la verdad, cuando murió regó la tierra con su sangre y siete semanas después los discípulos levantaron la cosecha de personas que abiertamente lo reconocieron. ¡Jesús sembró y los discípulos cosecharon! Jesús dijo de sí mismo: «Les aseguro que, si el grano de trigo al caer en tierra no muere, queda él solo; pero si muere, da abundante cosecha» (Juan 12: 24). El trigo es Jesús y la abundante cosecha son las tres mil personas que ese día se bautizaron. Hoy nosotros somos también parte de la gran cosecha.
Individualmente, se cumple el pentecostés cuando recibimos el Espíritu Santo. Jesús les ordenó a sus seguidores que no se fueran de Jerusalén a predicar el evangelio hasta que descendiera el Espíritu Santo sobre ellos. Si se hubieran atrevido a ir a predicar antes, hubiera sido como ir a la guerra sin armamento: ¡Una derrota total! El descenso del Espíritu era la señal manifiesta en la tierra de que en el cielo fue aceptado el sacrificio perfecto de Cristo a fa vor de nuestra salvación. En consecuencia, los dones para equipar a la iglesia fueron derramados sobre el grupo de creyentes, y así cumplir la misión.
El Espíritu sigue siendo relevante e indispensable hoy. Ninguno puede llamarse cristiano si no tiene el Espíritu. El apóstol Pablo afirmó: «Los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios» (Romanos 8: 14). El Espíritu produce en nosotros los frutos; nos habilita para servir con los dones; y nos da poder para testificar del amor de Jesús.
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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