28 DE OCTUBRE
LA RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Cuando llegó el mes séptimo, y los israelitas se habían instalado ya en sus poblaciones, todo el pueblo se reunió en Jerusalén» (Esdras 3: 1).
¿Qué es lo primero que se debe construir de un templo? Esa es la pregunta que debían responder el sacerdote Josué y Zorobabel, que fungía como gobernador del grupo de recién llegados. Tal vez vengan a tu mente algunas ideas. Los dirigentes judíos decidieron que lo más útil era concentrarse en lo que facilitara la iniciación de los cultos; en ese contexto y con esa prioridad, empezaron con el altar. El altar implicaba celebrar la parte central de la adoración: los sacrificios de los corderos. Una adoración «cada mañana y cada tarde» (vers. 3). Hoy ya no es necesario sacrificar corderos, pero el punto central de un templo es el púlpito, desde donde se exalta al «(Juan 1: 29).
Además, la presencia del altar le permitía al pequeño pueblo retomar las fiestas principales que se llevaban a cabo precisamente el séptimo mes. Para la mayoría, era su primera experiencia en participar en esas fiestas. Es oportuno destacar la generosidad del pueblo. Dios los había cuidado de manera maravillosa a lo largo del trayecto. No era sencillo un viaje largo con riquezas, estuvieron expuestos, pero Dios los protegió. Así que, ofrendaron conforme a las bendiciones que cada uno había recibido. En ese momento, antes de concentrarse en edificar sus casas, espontáneamente, como muestra de gratitud y con el genuino interés de restaurar el culto dieron lo mejor de sí «para el fondo de reconstrucción, conforme a sus posibilidades, cuatrocientos ochenta y ocho kilos de oro, dos mil setecientos cincuenta kilos de plata y cien túnicas sacerdotales» (2: 69).
Después se concentraron en los cimientos, la reacción del pueblo fue de alegría. Fueron dirigidos en la alabanza por los sacerdotes que tocaron las trompetas; por su parte, los levitas descendientes de Asaf hicieron resonar los címbalos. La gente empezó alabar a Dios con las palabras del Salmo 136: «Unos cantaban alabanzas, y otros respondían: “Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor por Israel es eterno”. Y todo el pueblo gritaba de alegría y alababa al Señor, porque ya se había comenzado a reconstruir el templo del Señor» (Esdras 3:11).
¿Es tu interés asistir al templo por el motivo primordial de adorar a Dios? Hoy puedes renovar la experiencia de reconocerlo como tu Señor y Salvador.
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SIGUIENDO LAS HUELLAS
Devoción Matutina Para Menores 2023
Narrado por: Linda Rumrrill
Desde: Gran Canaria, España
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