15 DE MARZO
VERDADERA SANIDAD

Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma. SALMOS 41:4

Cuando Jesús sanó a un paralítico a quien sus amigos bajaron a través del techo, lo primero que le dijo fue: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Marcos 2:5). Jesús, el Señor Dios que conocía mejor al hombre de lo que este mismo se conocía, identificó que el problema principal del paralítico era espiritual. Desde luego, tal declaración sorprendió a todos los que se hallaban alrededor de Cristo. Ante los ojos de estas personas, el problema principal del paralítico era físico.

Esto demuestra que a veces buscamos a Cristo debido a problemas externos: nuestra salud, nuestra economía, las relaciones que tenemos o cualquier otra cosa.

No obstante, cuando pasamos tiempo con Jesús en oración, Él corrige lo que hay en lo profundo de nuestras almas. Esto puede sorprendernos porque creemos saber lo que nos causa dolor. Pero Jesús ve el verdadero origen de nuestras heridas.

Por supuesto, el Señor también responde a los problemas externos que le presentamos. Fortaleció al paralítico para que levantara su camilla y se fuera caminando, y puede hacer lo mismo por nosotros. Sin embargo, lo que debes entender es que tu Salvador quiere que seas sano por completo, no solo por fuera, sino de adentro hacia afuera. Así que nunca pases por alto lo que Jesús te dice o lo que señala como el verdadero problema. Confía en Él como tu Gran Médico y acepta su orden de atender las necesidades que tienes.

Jesús, confío en que tú abordas el verdadero origen de mi dolor y me sanas. Amén.

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MI VIDA EN TUS MANOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Miguel Paez
Desde: Bogotá, Colombia
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