20 DE ENERO
LA PALABRA TRANSFORMADORA
Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti. SALMOS 119:38, LBLA
Lo que quizás no sepamos sobre la Palabra de Dios es el poder que contiene. Si leemos las Escrituras con regularidad, meditamos en ellas y las aplicamos, el Espíritu Santo obra en nosotros, cambia nuestros patrones de pensamiento y transforma nuestra conducta (Romanos 12:1–2). Así comenzamos a responder como Jesús respondía y a reflejar su carácter.
Pablo se refirió a este proceso de cambiarnos a la semejanza de Cristo como santificación, y explicó que ocurre con «el lavamiento del agua por la palabra» (Efesios 5:26). Mientras más leemos la Biblia, más limpia nuestra mente de pensamientos y deseos pecaminosos. Comenzamos a anhelar lo que el Señor tiene planeado para nosotros.
La Palabra de Dios nos cambia. Eso es lo que distingue a la Biblia de cualquier otro libro que se haya escrito: su naturaleza transformadora. No podemos leer las palabras y los pensamientos del mismo Dios vivo sin ser inspirados y consolados, sin recibir convicción de pecado y, finalmente, sin ser transformados. El Espíritu Santo implanta la Palabra de Dios en nuestras mentes y corazones, y desde allí crece el fruto de la semejanza a Cristo. Dios nos prepara, nos concede sabiduría, sana nuestras heridas y nos alienta por medio de las Escrituras. La única advertencia es que debemos permitirle que actúe mientras confiamos en lo que Él declara.
Jesús, enséñame tu Palabra. Háblame por medio de las Escrituras a fin de que pueda conocerte y crecer en semejanza a ti. Amén.

MI VIDA EN TUS MANOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Miguel Paez
Desde: Bogotá, Colombia
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