SÁBADO DE TARDE, 01 DE JULIO
EL GRAN PLAN CRISTOCÉNTRICO DE DIOS
En las bendiciones que nuestro Padre celestial nos ha otorgado podemos discernir innumerables pruebas de un amor que es infinito y una tierna compasión que sobrepasa el amor suspirante de una madre por su hijo descarriado. Cuando estudiemos el carácter divino a la luz de la cruz veremos misericordia, ternura y perdón mezcladas con equidad y justicia. Como el apóstol Juan exclamaremos: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios”. 1 Juan 3:1. En medio del trono veremos las marcas en las manos, en los pies y en el costado del sufrimiento que reconcilió al hombre con Dios y a Dios con el hombre. La misericordia inigualable nos revela un Padre infinito, que mora en una luz inalcanzable, y sin embargo, nos recibe por los méritos de su hijo. La nube de venganza que solo amenazaba con miseria y desesperación, a la luz reflejada de la cruz revela la escritura de Dios: “Vive, pecador, vive. Almas penitentes y creyentes, vivid. He pagado el rescate” (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 452).

El Señor Jesús… los ama. Si dudan de su amor, miren al Calvario. La luz que refleja la cruz muestra la magnitud de ese amor que ninguna lengua puede expresar.

Las mercedes de Dios os rodean a cada momento; y os sería provechoso considerar cómo y de dónde os vienen las bendiciones cada día. Permitid que las preciosas bendiciones de Dios despierten gratitud en vosotros. No podéis enumerar las bendiciones de Dios, la constante bondad amorosa de que os hace objeto, porque son tan abundantes como las refrescantes gotas de la lluvia. Hay nubes de gracia suspendidas, listas para derramarse sobre vosotros. Si apreciarais el valioso don de la salvación, seríais sensibles a la diaria vivificación de la protección y el amor de Jesús; seríais guiados por los caminos de la paz (Sons and Daughters of God, p. 340, parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p 342).

La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios. A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto. Es el fruto de la obra del Espíritu Santo. Por el Espíritu es formulada toda oración sincera, y una oración tal es aceptable para Dios. Siempre que un alma anhela a Dios, se manifiesta la obra del Espíritu, y Dios se revelará a esa alma. Él busca adoradores tales. Espera para recibirlos y hacerlos sus hijos e hijas (El Deseado de todas las gentes, pp. 159, 160).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
III TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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